jueves, 15 de marzo de 2018

Hablando de merecer confianza: la casa de Don Argimiro




Los que alguna vez prometimos (como millones de jóvenes desde 1907): hacer todo lo que de nosotros dependiera para cifrar nuestro honor en merecer confianza, entendemos que esto solo se logra si día a día ambicionamos hacer SIEMPRE LO MEJOR. Evidentemente no es fácil, y parece una quimera, que se anhela y se persigue pese a ser muy improbable que se realice. Pero a pesar de todo, nos pasamos la vida intentándolo, y celebrando cada pequeño logro, en la seguridad de que la felicidad esta en disfrutar del camino a la meta, no en la meta.       


Por eso entenderán nuestro desencanto cuando la semana pasada, tuvimos que hablar de lo desagradable que se nos hace tratar y siquiera conocer, a personas que no merecen nuestra confianza porque la traicionan tan pronto como pueden.


Hoy en compensación, les compartimos el más grandioso ejemplo del auténtico valor de LA PALABRA DE HONOR (así, toda en mayúsculas), para una pareja de isleños que hicieron suyas estas tierras con la bendición de la DIVINA PASTORA.

Desde aquí nosotros, todos los días agradecemos, a la Pastorcita de Barquisimeto la suerte de poder llamarlos mamá y papá.    

Con todo nuestro cariño les dedicamos este relato a: Santiago, Pedro Rodrigo, Pablo, Ernesto Alexander, María José, Andrés Alberto, Rodrigo Javier, Juan Carlos, Diego y Alexandra, que tiene la suerte de decirles abuelos. Queridos hijos y sobrinos que la brújula de valores que ellos les legaron, continúe por siempre marcándoles el azimut sus vidas … … … … … …


Estimados público, permítanos iniciar dibujándoles el escenario en el que se desarrollaran los hechos que les compartiremos esta semana: ««Los historiadores, letrados y estudiosos, mantienen que Venezuela no salió del siglo XIX hasta el 17 de diciembre de 1935 (con la muerte del Benemérito), pero quien les “canta este poema épico” – que no es ni historiador, ni versado en la materia – a  cuenta de creerse trovador, se permite asegurarles que los únicos años de nuestra historia republicana en que hemos estado verdaderamente fuera del Siglo XIX, fueron los cuarenta años de democracia que se sucedieron entre 1958 y 1998»» Nuestro relato se desarrollará exactamente al inicio de ese periodo, comencemos entonces… …

… … hace muchos, muchos años, a principios de 1960, Barquisimeto era un pequeño pueblo de menos de quinientos mil habitantes, que entusiastamente luchaba por sumarse al desarrollo que la recién instaurada aventura democrática estaba sembrando a lo largo y ancho de la nación.




La ciudad se expandía acelerada y vertiginosamente – como prueba les indicamos que la superficie ocupada por la ciudad de 1990, era tres veces mayor, a la que ocupaba por el pueblecito provinciano del inicio de la democracia – nuevas y modernas urbanizaciones, nacían contagiadas del inmenso frenesí de libertad, independencia y progreso que se esparcían por doquier. Era tal el empuje y la aceleración en el desarrollo urbanístico e industrial de la nación que fue imposible prever el adecuado acompañamiento por parte de las leyes, métodos crediticios, sistemas bancarios, procedimientos hipotecarios y operaciones financieras indispensables para colectivizar y sobre todo para democratizar el mencionado desarrollo.

A esa Venezuela, a ese Barquisimeto, llegaron Cecilia y Rodrigo en 1959: verdaderos “maletillas”, como tantos otros forjados por la postguerra española. Que, con una curtida maleta de sueños en la mano, y un hatillo de coraje al hombro, salían a recorrer caminos y prados, en busca de “la añorada plaza – en donde en una tarde cualquiera – pudieran ganar la gloria o dejar la sangre en la arena”. Pero no se equivoquen, nuestra pareja no venía con los fardos vacíos, los traían repletos de ética, honestidad, principios y valores, los traían colmados de aquello que antiguos trovadores denominaban: HONOR, ese algo intangible, tan difícil de definir como de encontrar, que para los que tienen la extraña distinción de poseerlo: pesa poco, pero vale mucho.

Aquí se requiere que hagamos un paréntesis para contarles que hasta ahora, ni Cecilia, ni “su Roro” (así le decía ella cuando “se ponía cariñosa”) habían vivido tan alejados del mar (ojo, que los años vividos en Caracas no cuenta, porque extrañamente, aunque no tiene puerto, la Sultana de El Ávila siempre ha sido una ciudad costera). Esta lejanía maximizaba en la pareja la natural nostalgia del emigrante por el terruño, extrañaban: el puerto de pescadores con sus interminables historias (algo de eso debemos haber heredado), los cortejos a las muchachas en la Plaza del Charco, las frías aguas de Santelmo, las negras arenas de la playa Martianez, a su querido Viejito – así llaman en el Puerto a El Gran Poder de Dios –, las nieves de las Cañadas, la cima de El Teide, las juergas con los amigos, las castañas, sardinas y vinos nuevos de San Andres, las comidas de sus Madres (Pescado Salado con mojo rojo canario o Conejo al Salmorejo con papas arrugadas), el beso de despedida de sus Padres, en resumen extrañaban a La Familia. Extrañamente, hoy sus hijos gozan de esa «NOSTALGIA HEREDADA», y no pueden ver fotos del nevado Teide, sin sentir el llamado de esas tierras en las que nunca han vivido. Dicho todo cerramos el paréntesis y continuamos… …




Al llegar a Barquisimeto, Cecilia y Rodrigo (les dije que lo de Roro, es solo a veces) alquilaron una casa cerca del aeropuerto, y allí iniciaron la formación de su familia. La misma creció casi de inmediato, cuando en julio de 1960 llego el primogénito, por eso los sábados en la tarde a inicios 1961, los esposos salían a recorrer los nuevos desarrollos urbanísticos que nacían a lo largo de la carrera #19, en uno de esos viajes llegaron a una cuadra que estaba siendo urbanizada por Don Argimiro (lamentablemente el apellido se nos perdió en el tiempo), los jóvenes quedaron inmediatamente enamorados de las quintas que se estaban construyendo, y en especial de una que, hacia esquina, entre la carrera #19 y una de las calles adyacentes. La pareja recorría la deseada vivienda, mientras la fueron amoblando con la imaginación: aquí la cama matrimonial, allí una cuna, más allá una mesa de comedor – con muchas, muchas sillas –, al final de pasillo un escritorio para las tareas, en el salón un elegante sofá para las visitas, y para ellos unos muebles de mimbre para las tardes en el jardín, y así agarrados de la mano siguieron caminando – o flotando –  sobre sus sueños, hasta que Don Argimiro los despertó:


-         Esta casa es muy grande, hace esquina, y es más costosa que las del resto de la cuadra, seguramente a Ustedes se les ajustara mejor alguna de las casas intermedias, de esas que hoy los gringos llaman dúplex, están tan bien construidas como está tienen las mismas ventajas y comodidades de la ubicación, y son definitivamente más asequibles. Vengan para que se las enseñe.

Rodrigo vio humedad en los brillantes ojos (como los del Gato Con Botas) de su esposa, y pensó que no había llegado tan lejos para conformarse con una “casa más asequible, no iba a ser este guaro quien lo enseñara a negociar”, soltó la mano de Cecilia y encarando al vendedor le dijo:

-         Don Argimiro, mi nombre en Rodrigo Rodríguez, la casa que nos gusta es esta y es a donde nos queremos mudar. Tiene razón al pensar que no tengo plata para pagársela, pero con su ayuda y consentimiento estoy seguro de poder pagársela de acuerdo a lo que considere correcto. Sé que Usted no me conoce, y que no tiene ninguna referencia mía, y la verdad es que yo solo le puedo dar mi palabra de que le voy a pagar – y ante la cara de incredibilidad del viejo guaro, continuo – aquí tiene mi tarjeta, allí está mi teléfono y mi dirección. Además, le anote los nombres de algunas personas que me conocen bien, investigue, piénselo y me llama.

Dicho eso, Rodrigo le tendió la mano, y lo encandilo con su sonrisa de esperanza y sus inmensos ojos azules llenos de fuerza y fe, mientras le apretaba la mano de una manera en la que el viejo barquisimetano reconoció el señorío, la majestuosidad y la gallardía, que solo son propios de un verdadero caballero.


Luego marido y mujer se montaron en su carro, dejando a Don Argimiro, con la semilla de la curiosidad sembrada en su corazón, y sin dudarlo se dirigieron hasta Santuario de Santa Rosa, en donde el joven isleño, le hablo a la Patrona, con la confianza propia de los que tienen el corazón noble y la conciencia limpia:


-         Pastorcita, yo ya hice mi trabajo, y me comprometo a no dejarte mal. Ayúdame a que podamos criar a nuestros hijos en esa casa, que por siempre será la tuya.


Así pasaron varios días durante los cuales Cecilia ni se atrevía preguntar por la casa, y Rodrigo no la hacía. Hasta que una semana más tarde, sonó el timbre de la casa y la esposa abrió la puerta para encontrase al viejo Don Argimiro parado en el umbral:


-         Buenas noches señora – saludo – ¿esta su esposo?
 
-         Si claro, pero pase Usted por favor, ya se lo llamo – y con el corazón en la boca, salió de inmediato a buscar a Rodrigo

Al llegar el joven, el viejo guaro se le quedo mirando, y sin mayores preámbulos le dijo:

-         Felicitaciones, aquí tiene las llaves de su casa. Pueden mudarse cuando Ustedes quieran.

-         Muchas gracias Don Argimiro, puede estar seguro que le pagaremos, por favor dígame que le debo firmar – le contesto abrumado el joven isleño

-         Rodrigo – lo tuteo por primera vez el anciano, mientras le tendía la mano – luego pasas por mi oficina y me indicas cómo serán los pagos. Usted no necesita firmar nada, con su palabra me basta – y luego dirigiéndose a Cecilia continuo – Espero, que disfruten la casa, buenas noches señora.




A la brevedad se mudaron a la bella quinta y allí nacieron la única niña y el tercer hijo (este aprendiz de trovador que hoy les canta), para completar los tres guaros de la familia que aún sufren año tras año, por sus amados Cardenales de Lara – luego llegarían dos Caraqueños, para completar la manita (pero esa es otra historia).



Un detalle: Se me olvidaba decirles que, a los pocos meses, cuando se fue el viejo año, la primera aurora de 1962, consiguió a Cecilia y a Rodrigo, durmiendo plácidamente en un cuarto que aun olía a nuevo, con sus cabezas apoyadas sobre la seguridad que solo pueda brindar la almohada de saber que, (aunque al Caballero Larense, le debían muchísimo más que dinero), la deuda con Don Argimiro ya estaba pagada.


Pterodáctilo Ancestral
13 de marzo de 2018











13 de marzo 1928 - 13 de marzo 2018
90 años del nacimiento de Don Rodrigo,
Papá: te queremos y extrañamos todos los días
Gracias, infinitas gracias, a ambos por tanto ejemplo




domingo, 4 de marzo de 2018

Algunos deberían saber sobre el honor, la confianza y la traición




Venezolanos coloquemos las banderas a media asta, rasguémonos las vestiduras, pintemos nuestros rostros con cenizas, la traición se castiga con la tabla. Confesamos la inmensa y deprimente decepción que nos embarga, por el grito de dolor, decepción y arrechera que recorrió toda Venezuela a mediados de esta semana: uno de nosotros cuyo nombre no merece ser recordado, (un nirgüeño–guaro–adoptado al que muchos considerábamos con las credenciales requeridas para aglutinar y liderar el País Democrático en la ardua labor de reconstrucción de la Patria Posible, y al que defendimos “a capa y espada” y de “propios y extraños” en múltiples y diversas oportunidades), un venezolano innombrable – insistimos – traiciono la inmensa confianza que muchos habíamos puesto en él, y se prestó para apuñalar por la espalda (algunos dicen que totalmente segado por su ego o arrogancia, y otros que simplemente dirigido por la codicia y el dinero), no solo a los que habíamos creído en él sino a todos los que tenemos fe, en que la unidad era la única vía para poder despertar de esta pesadilla, sin seguir tiñendo de sangre las calles de las ciudades y pueblos del terruño.


Casualmente el mismo día en que se consumó la traición, nos whatsappeo un excompañero de trabajo con el que no hablábamos hace varios años, y nos envió un texto relativo a visión de los mexicanos de la PALABRA DE HONOR, y de la relación que se hace en México entre los FUEROS o privilegios que gozan algunos empleados públicos, y el honor que se debería requerir para alcanzarlos, merecerlos, y disfrutarlos si abusar de ellos y sin olvidar que se trata de privilegios prestados por la Patria, y que el día en que sus acciones no se correspondan con la responsabilidad que se requiere para ostentarlos, la misma Patria te lo demandara. Y en entre estas prerrogativas nosotros incluimos el privilegio y la responsabilidad de poder disfrutar del respeto y confianza del Pueblo. Y es que estamos convencidos que otras cosas podrían haber ocurrido, si alguien le hubiera enseñado al mencionado traidor, aquello que los scouts resumimos en CIFRAR EL HONOR EN MERECER CONFIANZA.
Tres comentarios, sobre el texto que les adjuntamos a continuación: (i) Lo buscamos en internet, consiguiéndolo en diversas oportunidades, pero siempre catalogado como colaboración y por lo que se nos hizo imposible identificar cual es el texto original, y quien es su autor, por lo tanto, para efectos de esta presentación lo consideraremos anónimo (ii) La palabra fuero procede del latín forum, foro. En la España medieval los fueros eran los estatutos jurídicos aplicables en una determinada localidad, cuya finalidad era, en general, regular la vida local, estableciendo un conjunto de normas, derechos y privilegios, otorgados por el rey, el señor de la tierra o el propio concejo, es decir, las leyes propias de un lugar. Fue el sistema de derecho local utilizado en la Península Ibérica a partir de la Edad Media y constituyó la fuente más importante del Derecho altomedieval español. De esa muy antigua excepción medieval viene la extensión “tener fuero” para determinar que una persona o un grupo de personas gozan de leyes o normas particulares, (iii) Sin embargo, el que la relación indicada en el texto entre el honor demostrado por el General Carlos Fuero y la etimología de la palabra, no sea gramatical e históricamente correcta, no hace menos importante y oportuno, el hecho que el mencionado militar, supiera dar importancia a su PALABRA DE HONOR, y al fuero que por respeto le concedió a su colega.






Estamos totalmente convencidos de que si el ya anteriormente mencionado nirgüeño–guaro–adoptado (cuyo nombre aun no nos da la gana de recordar o mencionar), hubiera valorado, honrado y respetado, la franquicia y responsabilidad de contar con la confianza de todos aquellos venezolanos que lo designamos guardian de nuestros más valiosos sueños y esperanzas, seguramente habría preferido privilegiar esa sagrada confianza por sobre su arrogancia o codicia, para así actuar de manera diferente, y preferir la verdadera lucha antes de ser sometido a la vergüenza e indignidad de ser llamado traidor. Es que para dedicarse a la política algunos deberían saber sobre el honor, la confianza y la traición, algunos deberían saber que la traición se paga con la tabla. Guaro, creo que mejor ruegas para que nuestro Señor y la Divina Pastorcita de Barquisimeto te perdonen, porque algunos venezolanos no la haremos jamás.




Sin más preámbulo, para todos ustedes…










PALABRA DE HONOR


 ¿De dónde viene la palabra "FUERO"?
México año de 1892 murió Don Carlos Fuero, una calle en la ciudad de Saltillo, y Coahuila y una en Parral, Chihuahua (México), llevan su nombre. La historia es digna de ser conocida por todos nosotros, mis queridos amigos. A la caída de la ciudad de Querétaro, quedó prisionero de los "Juaristas", el General Don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano.
Rápidamente fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La víspera de la ejecución del General Don Severo del Castillo, el Coronel Fuero dormía cuando su asistente lo despertó.
El General del Castillo, deseaba hablar con él.  Fuero, se vistió de prisa y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que el Gral. Don Severo del Castillo, había sido amigo de su padre.
-       Carlos – le dijo el General – perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez

-       Mi General – respondió el Coronel Fuero – No creo que sea necesario que vengan esos señores

-       ¿Cómo? – se irritó el General Del Castillo – Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?
-       En efecto, mi General – repitió el Coronel republicano – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.
El General Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel Fuero, era extraordinaria.
-       Pero, Carlos – le respondió emocionado –¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?

-       Su PALABRA DE HONOR, mi General – Contestó Fuero.

-       Ya la tienes – dijo Don Severo abrazando al joven Coronel.
Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia:
-       El señor General del Castillo, va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo me quedaré en la celda en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted a despertar.
 A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sóstenes Rocha, el encargado de la guardia le informó de todo lo sucedido.
Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente, pero lo despertó de inmediato.

      -       ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General del Castillo?
     
      -       Ya volverá. le contestó Fuero.  Y si no lo hace, entonces me fusilas a mí.
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.
-       ¿Quién vive? – gritó el centinela.

-       ¡México!, y un prisionero de guerra – respondió la vibrante voz del General del Castillo.
Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado.
El final de esta historia es feliz. El General Severo del Castillo, no fue pasado por las armas. Rocha le contó a Don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste se le informó a don Benito Juárez. El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra el Coronel Fuero.
Ambos eran hijos del COLEGIO MILITAR; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución. Ambos hicieron honor a su palabra.
De ahí deriva también la palabra "Fuero". Tener "Fuero" es tener un privilegio, que debe sustentarse en la PALABRA DE HONOR y en un juramento o "protesto" como le llaman, que muchos de nuestros políticos y ciudadanos -  han olvidado y hecho a un lado.
Afortunadamente aún existen muchas familias que inculcan a sus hijos el valor de su palabra, palabra de honor.

compartido por:
Pterodáctilo ancestral
marzo 2018




domingo, 25 de febrero de 2018

despierta Caracas, antes de que salga el Sol - todos juntos y revueltos





Un frio lunes de febrero de 2018 en la Sucursal del Cielo, hace tanto frio que hasta las estrellas cierran los ojos, alumbradas por las luces de la otrora ciudad de Los Techos Rojos … … … …







Aún está oscuro cuando la CHANGA TUKI del DJ DANIEL EL ESPECTÁCULO comienza a sonar, es el despertador del celular de Johenry en el barrio La Vuelta del Águila de Filas de Mariche, el hombre se levanta apurado del catre que comparte desde hace tres meses con Rosinés, y sin muchos miramientos ni amapuches despierta a la menuda mujer que aún se arropa para exorcizarse de la resaca causada por los infinitos palos de Ventarrón que se echaron el domingo, luego como autómata sale pa´tras del rancho donde luego de “mear pal monte”, se lava como puede en el bidón con que recogen el agua de lluvia (estaba como culo de foca, le cuenta luego a la mujer). Ambos se visten apurados a la luz del único “bombillo cubano” que alumbra el salón que les sirve de: living, sala, cocina, comedor, vestier y alcoba, y tomarse siquiera un guayoyito que les caliente los huesos, se encaraman en la moto Empire Sport Touring que la UBCh le asigno a Johenry hace unos años – y que: pa´cuidar unas elecciones, de nuestro comandante – y sin pensarlo se internan por las pequeñas calles del barrio, buscando la carretera Petare – Sta. Lucia. Ahora utiliza el vehículo, para trabajar en una la línea de moto taxi que da servicio, desde la estación del tren de La Rinconada hasta Chacaíto.


Al entrompar la carretera, el motorizado acelera para rebasar a un colectivo antes de llegar a la curva, al pasarlo a Rosinés le llama la atención y se queda mirando a “una joven. con alma de vieja”, que va durmiendo con el cachete pegado a la ventana. Se llama Elena y todos los fines de semana los pasa en su rancho construidos en unos terrenos invadidos de la Zona Industrial El Paraíso del Tuy en Sta. Teresa. De muchacha estudio electrónica en la escuela técnica y a partir de ahí hizo carrera hasta supervisora de cableado en MADOSA de Sta. Teresa, pero desde que la planta fue expropiada hace más de quince años se colocó como trabajadora doméstica (sus amigas y no tan amigas le dicen “cachifa”) para una familia que vive en las quintas “de arriba” en la Urbanización Miranda, allí vive de lunes a viernes y – aunque sabe y siente que todos la tratan bien – no es lo mismo. Con el cachete en la ventana Elena dormita soñando en la época en que los obreros la llamaban JEFA, trabajaba solo de 7½ a 4½, y normalmente se ganaba los bonos trimestrales que asignaban “por contrato” a los supervisores que superaran las metas de producción (esos viernes se deba el gusto de comprar una, dos y hasta tres cajas de Polarcitas para celebrar con “sus obreros”), hasta un Chevettito usado se había podido comprar con lo que ganaba (luego se lo robaron a punta de pistola, una tarde~noche en La Raíza, pero eso es otra historia).


Mientras Elena sueña, a su lado va sentada la Sra. Simona que desde hace mucho tiempo pasa las noches en vela porque no puede dormir, es una pensionada del Seguro Social que según su cedula de identidad y el registro civil de San José de Barlovento ya tiene setenta y ocho años (pero su madre siempre le conto que la inscribieron cuando ya había cumplido los cinco). Durante la mayor parte de su vida Simona se dedicó a planchar, para diferentes casas de familia en las urbanizaciones de clase media de Caracas, y aunque nunca fue adinerada, su trabajo le dio para criar con comodidad y convertir en hombres y mujeres de bien a sus múltiples hijos. Pero desde hacen ya más de diez años, las rodillas comenzaron a cederle y por lo que ya no pudo pasar los días parada ante la tabla de planchado. Y aunque la mayoría de las familias buscaron ayudarla (la contrataron por ½´s días, la dejaron planchar sentada – que nunca es lo mismo, le separaban la ropa “liviana” de la “pesada”, y múltiples ideas más), al poco tiempo ya no pudo ejercer su profesión. Al tiempo debió vender su rancho (ubicado en la parte alta de Carapita), y mudarse “arrimada” con una de sus hijas a Mariche, hoy vive de su pensión y de lo que gana vendiendo sus vasitos de “guayoyo colado en manga e´tela” (que en estas tierras jamás debe ser confundido con un simple negrito), en la cola del distribuidor metropolitano. Por eso cada madrugada antes de la salida del sol, la vieja Simona se levanta del catre que comparte con su nieta y tocaya – decir que se despierta, sería una total y completa falacia ya que les reiteramos que desde hace mucho tiempo Simona pasa las noches en vela –, para preparar dos ollas de infusión sobre “la única hornilla del primo” que le sirve de cocina al rancho, con ellas repleta dos termos de cuando los chinos hacían “chucherías” y los mete en un viejo bolso de playa que le regalo uno de sus viejos clientes, con su bolso a cuesta camina hasta la Carretera Petare – Sta. Lucia, en donde se monta en un colectivo que la lleva hasta el Distribuidor Metropolitano, en donde finalmente puede vender sus vasitos. Hoy solo pudo hacer una olla, porque se le terminó el gas a la bombona, por eso solo lleva un termo, y solo “facturara” la mitad. Pero volvamos con Elena que sigue soñando a su lado.



A pesar del altísimo volumen en que Ruben Blades les cuenta a todos la vida y muerte de Camilo Manrique: ♪♫ Después de una tunda e´palos, que te mueras es normal ♪♫, Elena esta tan metida en sus sueños que casi se le pasa la parada a la entrada de la Urbanización Miranda, despierta y apurada le grita al colector:

-          ¡En la parada!



-          Aquí no hay parada – le contesta “el chamo”, aprovechando y disfrutando su autoridad prestada



-          ¡Coño, que me dejes aquí, te dije! – replica con el tono bien aprendido de supervisora, mientras se para y se abre paso a empujones hacia la puerta



Finalmente, el chofer, se detiene como a doscientos metros del semáforo que alumbra el rostro de EL PRECURSOR, y Elena – sin disimular su arrechera - empuja al Colector al bajarse. El Colector se llama Nelmar y tiene “casi” 16 años, desde muy chamo su madre le había conseguido cupo para estudiar en el antiguo Instituto Experimental de Formación Docente Luis Beltrán Prieto Figueroa de la Rómulo Gallegos – o simplemente El Experimental, como le dicen los alumnos desde su creación haya en el lejano 1959 -, pero cuando su hermano mayor “por parte de pa´e” consiguió chamba como avance en la línea Petare-Sta. Lucia, Nelmar dejo el liceo y la casa  materna – donde lo obligaban a perder el tiempo estudiando – para mudarse con su viejo y hacerse colector en LA PICA-PICA (así llaman en la línea al ENCAVA que maneja su hermano, debido a la calcomanía de la MAJESTUOSA, CELEBRE Y MILAGROSA ANIMA DEL PICAPICA que adorna el vidrio de atrás), la verdad es que como colector no gana casi nada, pero su hermano le da, de vez en cuando la oportunidad de manejar la unidad, y así cuando tenga la edad estará listo para meterse también a avance, y luego con el tiempo, se comprara su propia unidad, y es que Nelmar sabe que él no tiene las bolas pa´malandro, que es donde todos saben que están los reales de verdad, y POR AHORA – como dijo el malandro aquel - se contenta disfrutando de: la oportunidad de aprender a manejar la buseta, los reales que le dan como colector y sobre todo de la autoridad sobre los pasajeros y sobre los otros conductores que viene conexos con el puesto de colector, él es quien maneja la disciplina en la unidad. Hablando de la autoridad, al reincorporarse a la carretera LA PICA-PICA le corta la vía a una TOYOTA MERU que viene saliendo de La Miranda, la conductora clava los frenos y pega la corneta, Nelmar saca medio cuerpo por la puerta y guindado le grita:



-          ¡No me jodas “MARIA CORINA”, las calles son pal pueblo, ja ja ja ja ja ja ja ja !!!!!!!!!!!!!!! – se ríe el chamo de su ocurrencia



La chica de la MERU se llama Valeria, y se dirige a la UNIVERSIDAD MONTEÁVILA en donde está terminando la carrera de Comunicación Social, esta mañana esta apurada para reunirse temprano con su compañera de tesis (aunque en esta universidad le dicen: Proyecto Final de Carrera), se hicieron “mejores amigas” desde hace ya “muchísimos años” cuando comenzaron a estudiar en el maternal de INSTITUTO ANDES DE LOS NARANJOS y se dieron cuenta de que “casualmente” ambas se llamaban Valeria (como que ese nombre estaba muy de moda para las madres del ´94), desde entonces ambas fantasearon con que estudiarían juntas: en el instituto, en la universidad y en el posgrado. La otra Valeria viaja esta misma tarde a Madrid, para visitar a su novio que está sacando un diplomado de Business Administration para Emprendedores en la COMPLUTENSE, y esta Valeria quiere que revisen juntas el avance del Proyecto Final antes de que su amiga baje a Maiquetía, y no lo pudieron revisar durante el fin de semana, porque esta Valeria lo paso en Pto. Azul con Pablito, el chico con quien está saliendo desde que “su novio de toda la vida” se fue para Alemania a estudiar Ingeniería Mecatrónica en la Universidad de Hannover. Además, quiere pedirle por “enésima quinta vez” que investigue cuales son los posgrados que pueden hacer juntas en la capital española después que se gradúen. Gracias a sus abuelos ambas tienen pasaportes de la Comunidad Europea (una por España y la otra por Italia), y desde hace tiempo son de la idea de quedarse por el viejo mundo, este fin una de la Valeria retwitteó «Realidades: a mi Venezuela ya no me duele, me duele seguir aquí en esta vaina, en este: “ya no se puede vivir”».


Al llegar a la altura de Terrazas del Ávila, el ánimo de Valeria se desinfla al encontrarse una tremenda cola que “no debería haber a esa hora”, revisa que los seguros de la MERU estén cerrados, apaga a Luis Fonsi y Daddy Yankee que a todo volumen le cantan Despacito, y con el “manos libres de su nuevo Samsung S8-Plus que le trajo Santa en Navidad”, comienza a llamar a Vale (así se llaman las amigas entre ellas), para decirle que cree que va a llegar tarde. Está en eso cuando escucha, que le tocan corneta, voltea y ve a un joven como de su edad, que desde un VOLKSWAGEN ESCARABAJO, NEGRO METALIZADO CON RINES DE ALUMINIO (el vehículo esta tan nuevo, que parece recién sacado de HAPPY DAYS), le hace señas para cederle el paso. El joven se llama Jorge, y aunque es Economista egresado sumacunlaude de la UCAB, hoy se dedica a ser BACHAQUERO PREMIUM. Y es que, gracias a los múltiples y diversos, contactos de sus padres, tíos, hermanas y primos, Jorge se ha hecho de una muy exclusiva clientela entre los que están empeñados en mantener toda costa, algo o toda su calidad de vida, y él les consigue desde JAMÓN IBÉRICO DE BELLOTA o ACEITE DE OLIVA ESPAÑOL EXTRA VIRGEN MONOVARIETAL (para los amigos sus padres), hasta pañales y pastillas anticonceptivas para las amigas de sus hermanas y primas. El sistema lo tiene montado estrictamente en divisas (que en casos excepcionales pueden ser pagadas en Bs, al cambio del día). Su negocio ha crecido gracias a los múltiples amigos – tanto del San Ignacio como de la UCAB - que han emigrado a disímiles Países, por eso ya cuenta con “representantes” en: España (para Jamón Ibérico, Aceite de Oliva, Cava Catalán, vinos de la Ribera del Duero y turrones para Navidad), Italia (desde donde le envían El Parmesano Reggiano - el Rey del parmesano, Pasta ZARA de todos los tipos y el Panettone Bauli que fue un éxito el diciembre pasado), Miami (desde donde una ex- novia le envía medicinas contra pedido, productos de tocador y de maquillaje en general, productos de baño, celulares – específicamente Iphone o Samsung de última generación desbloqueados, y zapatos de marca, esto es el último de sus inventos y fue todo un éxito entre los panas durante las últimas Navidades) y Chile (de donde trae vinos de varios tipos, cepas y precios). Su lema es “LE CONSEGUIMOS DE TODO, SI TIENE COMO PAGARLO”, ya ha ahorrado suficiente como para poder irse al exterior (le tientan Australia y/o Canadá para hacer su Doble Maestría En Globalización Y Economía Mundial), pero el negocio va tan bien que ha demorado esos planes, sus padres le dicen que eso es PAN PA´HOY Y HAMBRE PA´MAÑANA, pero Jorge piensa que debe aprovechar para hacer unos churupos mientras le dure, y aunque se confiesa total, completa y activamente opositor del régimen – ahora repite lo que siempre dice su padre: CON LOS ADECOS SE VIVE MEJOR –, sabe que tan pronto como regrese la democracia al País, su carrera como MARCO POLO VIP AND TROPICAL DEL SIGLO XXI deberá ser totalmente revisada.

Por ahora Jorge vive bien, y se da lujos que en el exterior jamás podría, por ejemplo, el pasado viernes su padre cumplió años y le regalo una botella de RON CARÚPANO LEGENDARIO CON VEINTICINCO AÑOS DE AÑEJAMIENTO EN BARRICA, que le costó más de doscientos dólares, sabe bien que no podría darse el gusto de pagarlo en ningún otra parte del mundo. Al recibirla su Padre le decía con orgullo:

-          Es increíble que, en medio de esta crisis, una destilería venezolana haya hecho posible un ron vintage como este, hecho con una única reserva de 25 años de añejamiento y sin mezclas con rones de otras edades, eso es en cualquier parte del mundo es una auténtica rareza lo que llaman un incunable



-          Y una prueba más de que aquí vivimos en BIZZARO´S WORLD THE SUPERMAN – contesto el hijo



Además, para el beneplácito de sus padres Jorge puede aplicar en su negocio buena parte de lo aprendido en la UCAB (sobre todo lo relacionado a mover y colocar los ingresos de su negocio), y para su beneplácito personal, puede continuar con disfrutando de su afición de: vivir en el País de las mujeres más bellas, por eso cuando ve a una doña portando un significativo par de DOUBLE HANDS, que lucha por incorporarse a la cola desde la salida de Terrazas del Ávila, con una amplia sonrisa le hace señas para darle paso.  La Señora se llama Patricia y trabaja en la oficina principal de Seguros Caracas, tiene 45 años, y está divorciada desde los 41, sus dos hijos viven con el ex y su nueva esposa en Weston, pero ella no se ha ido para La Florida porque está saliendo con Juan Carlos que fue su primer jefe cuando se inició en Banesco Seguros durante el último año de la democracia, y “el pendejo” metió la mayor parte de sus dólares en una franquicia de CENTURY21 y no “se puede” o “no se quiere” ir, pero ella ya no aguanta ver cómo pasan los días, teniendo que  permanecer lejos de sus hijos. A pesar de eso a Patricia le va bien aquí con su Juan Carlos, este fin de semana se fueron A LOS ROQUES en la avioneta de un pana, y sin lo pasaron de lo mejor. Si bien no pudieron tomar whisky 18 años (como cuando trabajaban juntos en Banesco), si cataron varias botellas de RON ANTIGUO DE SOLERA SANTA TERESA 1796 que a todos les parecieron “buenísimas”, y ella estreno un diminuto biquini para demostrar que la operación de año pasado – para afianzar cada cosa en su lugar – había sido todo un éxito:

-          Por los reales mejor invertidos de mi vida – brindo Juan Carlos con el pana, cuando la vio salir de las azules aguas del archipiélago.

Patricia estaba contenta, esos “lujos” le hacían olvidar por instantes, tiempos mejores cuando pertenecía a la “Clase Media Alta de Caracas”, por lo que hoy se había envalentonado con ganas, y lucía una diminuta minifalda en juego con una transparente camisa sin mangas que le permitían modelar su bronceado por toda la oficina

-          Que se mueran de envidia las palurdas esas – reía para ella


Ya en la cola, prendió la radio de la AVEO, para escuchar 99.9 FM – desde cuando tenía que llevar a sus chamos a La Salle se había inventado la competencia de poder prender la radio antes que Cesar Miguel dijera su ya mítica frase: «Determina el azar del Señor portero … …», antes Cesar la decía a través de la radio de una EXPLORER del año que le compro el ex, ahora es en la de esta AVEO que heredó de su vieja, pero siempre es la misma frase – y se alegró al escuchar que aun sonaba Asia con su Heat of the Moment, la primera canción del día estaba por terminar y de inmediato se escucharía la melodiosa frase de la voz radial que despierta al País de lunes a viernes, la mujer sonrió pensando: «Patricia has vuelto a ganar».


En eso estaba cuando su vista divago hacia un excursionista que descendía de La Julia luciendo una sudadera de la Universidad de BERKELEY – California, se llama Eduardo y tiene casi sesenta años. Eduardo es Ingeniero Mecánico de la Simón Bolívar y desde que se graduó hacen ya treinta y cinco años ha ejercido fuera de Caracas (la sudadera de Berkeley se la debe a su hijo mayor, que estudio y egreso como Arquitecto de la Universidad Californiana, gracias a una beca de soccer). Ahora Eduardo vive en Punta e Mata (Estado Monagas) en donde ejerce la Gerencia General de una empresa que procesa maderas y que aun lucha por sobrevivir a la inmensa crisis venezolana. Edu (así le decían de siempre en su casa) no nació en Caracas, pero siempre se ha sentido totalmente caraqueño – Caraqueño siempre, Caraquista jamás – y por eso disfruta mucho cuando tiene la oportunidad de quedarse algunos días en la capital. Tanto es así que a ha negociado para que las reuniones de Junta Directiva se realicen en la capital durante la segunda semana de los meses pares, así cada dos meses el Gerente General “se muda” a la casa familiar – en donde aún vive su madre – la cual está ubicada en la parte alta de El Marqués (justo en la calle ciega que queda entre el Parque La Aguada y el Colegio Bolívar y Garibaldi). Unas de los ritos de Edu durante esas semanas es subir a la Julia bien temprano en la mañana, lo que sin duda es una de esas tradiciones del pasado que le hacen reconciliarse con su infancia, la subida revive muchos domingos cuando su padre los llevaba a él y a sus hermanos hasta el puesto del guarda bosques:

-          Hay cosas que nunca cambian, aunque la ciudad sea otra – piensa siempre que sube

Y, la verdad, es que no todos los cambios son malos, Edu disfruta muchísimo de la nueva competencia entre Guacamayas, Loros y Zamuros por dominar los cielos del Valle, con claridad recuerda que, en el año 1983, cuando le toco mudarse al interior, para ver una Guacamaya en Caracas uno tenía que ir al Parque del Este, o a Tarzilandia.


Al salir de cerro, Edu espera que terminen las últimas notas de Mercedes de Simón Diaz, se quita los audífonos de su IPod, y comienza a bajar por la Av. Sans hacia la casa de su vieja. A esta altura de su vida “la ecuación” le da a Edu la tranquilidad del deber cumplido: tiene la seguridad de tener a sus dos hijos ya profesionales y viviendo en el exterior, disfruta de una cómoda (aunque no exuberante) cuenta en divisas, es propietario de una casa construida para complacer sus gustos (aunque la misma este ubicada “en el monte”), goza de la tranquilidad de poder dormir todas las noches sobre la almohada que da una conciencia limpia (como le enseño su padre), y sobre todo la inmensa satisfacción que de saber que comparte la vida con una mujer que lo ama, lo admira, lo desea, y además de que se lo demuestra todos los días, para envidia de muchos, todo esto es reciproco. Lo único que empaña su entrada a los 60´s es la trágica incertidumbre de como convivirá con sus nietos, estando un hijo en California, la otra en Barcelona y el en Monagas. En eso piensa cuando observa una TOYOTA 4RUNNER 2018 color vinotintó que viene saliendo de la Cota Mil hacia la Avenida Sanz del Marques, en el asiento de atrás va un joven barines de treinta y cinco años WhatsAppeando en su IPhoneX, se llama Ignacio – pero desde siempre propios y extraños le dicen Nacho – y es un enchufado de la revolución. Nacho tenia quince años cuando inicio la dictadura en 1998, y estaba totalmente encandilado por su paisano que iba a freír cabezas y a darle el gobierno al pueblo, por lo que de inmediato se inscribió en las filas de la juventud del partido, y desde entonces ha trabajado por y para el régimen. Hoy está casado con Natacha, una estilada morena de Puerto La Cruz que participo sin mucho éxito en un Miss Venezuela de inicio del siglo, pero al finalizar el concurso, el mismo Rey de La Belleza la había contactado con Nacho que siempre estaba en la búsqueda de “bellas mujeres” para trabajar en las diversas exposiciones, asambleas, congresos, cumbres y sancochos, que el Líder disfrutaba organizar para llenar su ego y que Nacho tempranamente había convertido en su más directa y efectiva entrada de dinero. La mayoría de estas bellas mujeres desarrollaban lucrativas carreras como “prepagos” para los visitantes, los jerarcas, los oficiales y en general para todos los enchufados que gravitaban alrededor del régimen. Pero nada más conocerla, el llanero había quedado prendado por la oriental, y había esgrimido todas sus influencias para alejarla del grupo y convertirla en su mujer, entre alagada por el galán y molesta por que la alejaran de las propinas, Natacha se dejó seducir, pero su nueva tarifa fue el matrimonio. Hoy ya tienen diez años de casados, y aunque muy internamente la mujer se lamenta de las amigas perdidas (muchas de sus amigas de la infancia, ya ni la saludan) y de no poder llevar a sus hijos a Orlando a ver a Mickey (hay un envidioso y pendejo fiscal del Sur de New York que se empeña desde hace meses en abrirle a Nacho un falso expediente por lavado de dinero, y en consecuencia los imbéciles de la embajada americana no les quieren aprobar las visas ni a ella ni a sus hijos), el favoritismo, el dinero, los lujos y el inmenso poder que vinieron como dote con el marido son suficientes para acallar esas voces.

Esta mañana Nacho se dirige a una entrevista en Globovisión, para promocionar la serie de festividades que le asignaron diseñar como inicio la campaña electoral durante los Carnavales, en eso está distraído afinando los detalles mediante el WhatsApp, cuando levanta la vista y observa que están por salir de la Av. Romulo Gallegos para llegar a la planta televisiva, esta tan creído y cegado por el poder que no es capaz de percatarse que desde la acera una mujer está observando su 4RUNNER con expresión de reproche, su aspecto denota que desde hace varios lustros esta sufrido una difícil crisis, pero la sonrisa que ilumina su rostro manifiesta que su corazón tiene el total convencimiento de que «no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista», y que en consecuencia las cosas pronto mejoraran tanto para ella, como para todos aquellos que verdaderamente la aman, por eso sigue luchando en todos los frentes posibles para que esto suceda, ella tiene la fe y la esperanza de que sus múltiples hijos pronto volverán a casa, y que las experiencias que ellas han vivido, las inmensas ganas que tienen y la ciclope fuerza que les da la unidad, serán ingredientes suficientes para “reconstruir el hogar” y verlo renacer como ave fénix, de las cenizas generadas por la catástrofe a la que han sido sometidos. La mujer se llama Venezuela y aunque su edad es indefinida, se siente como una quinceañera que tiene toda la vida por delante y espera con esperanza a su príncipe – o, mejor dicho – a sus príncipes azules. Por eso cuando cruza la calle les sonríe a todos y con inmensa esperanza va tatareando la última estrofa de Viajera del Rio:


♫♬ Por eso en mis sueños, ♬♫

♫♬ cuando la recuerdo, ♬♫

♫♬ triste voy al malecón, ♬♫

♫♬ para ver si el río, ♬♫

♫♬ cambia la corriente, ♬♫

♫♬ y vuelvo a ver mi flor ♬♫








Pterodáctilo Ancestral

Caracas, febrero 2018









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NOTA: La cámara de todas las bellas fotos que acompañan este relato, son de nuestro gran amigo Ildemaro Trías, a quien le agradecemos infinitamente su permanente, e impagable colaboración para con #MeLoContaronAlrededorDelFuego.

Para disfrutar de más fotos de Ildemaro, puedes buscarlo en todas las redes sociales como @IldeTrias – Fotografía