jueves, 8 de febrero de 2018

LA BODA DE HERENIA, tragedia guara en cuatro actos




Dedicado a mí siempre entrañable estado Lara, y a todos los que comparten conmigo este amor por esas bellas tierras, especialmente a mi Madre y mi Padre, que nada mas conocerlas las adoptaron como suyas, a mis hermanos mayores que también se sienten inmensamente orgullosos de ser Guaros y a todas las Herenias que han existido, existen y existirán a lo largo y ancho de Venezuela.

Caracas, 8 de febrero 2018




Canta oh hermosa Heres,
la cólera de los dioses,
contra tu protegida Herenia,
la de Humocaro Abajo ... ... ...





ACTO I

La cadena montañosa más larga de la tierra contornea las costas del océano Pacífico a lo largo de más de siete mil kilómetros, recorriendo de principio a fin el eje oeste de Sudamérica. En sus cumbres y valles se esconden secretos y leyendas como el inexplicable abandono de la Ciudad de Machu-Piccho en las cimas Peruanas, los secretos que esconden las negras aguas del lago de Titicaca en las cumbres bolivianas, los majestuosos cóndores que vuelan sobre el infinito altiplano que comparten Argentina, Bolivia, Chile y Perú, los seis mil novecientos sesenta metros que hacen del Aconcagua la cumbre más alta fuera del Himalaya, la cadena de los volcanes más altos del mundo – incluyendo «Ojos del Salado», el volcán más alto del mundo –, y al norte muy al norte – la bella leyenda de un Shangri-La tropical: la leyenda de Humocaro Bajo.


Humocaro Bajo, es un escondido rincón al Norte de la cordillera andina, enclavado en un valle que fue tallado durante miles de años por El Tocuyo – uno de los tantos artistas que los dioses enviaron a esculpir aquellos montes –, la escultura resultante fue tan del agrado de Zeus y su esposa Heres que decidieron privilegiar aquel valle rodeándolo de infinitos manantiales y ocultándolo tras altos peñones que le sirven de muralla y lo protegen de los embates de Cronos, como habían hecho mucho antes con el Shangri-La del Himalaya. Fue tal el esmero de los dioses en ocultar aquel valle de ensueño que con el pasar del tiempo se les perdió y luego simplemente: lo olvidaron. Pero la leyenda de un hermosísimo lugar rodeado de peñones y manantiales, donde nacían niñas con nombres griegos y apadrinadas por Heres, perduro entre los pueblos del norte de la cordillera andina, y allí los viejos la contaban una, otra y mil veces entre Cocuy y Cocuy, frente a las miradas incrédulas y las sonrisas sarcásticas de los visitantes.

Menos de uno, se trataba de un Joven Isleño que vendía sus mercaderías por aquellas montañas y que había escuchado muchas veces la leyenda de un escondido lugar a donde nunca nadie había podido llegar a vender, pero él – que se consideraba el mejor mercader del mundo - pensaba que no podía existir un caserío – por muy escondido y remoto que fuera – en donde no se pudieran colocar sus mercancías. Tan prendado estaba de aquellas historias, que siempre que recorría aquellos parajes su mirada circulaba de cumbre en cumbre, en busca de los altos peñones descritos en las leyendas de Los Viejos del Cocuy.

Y así pasaron los años, hasta que una soleado mañana cuando el bodeguero de Humocaro Bajo abrió las puertas de su tienda – ubicada frente a la rustica Plaza Bolívar – se encandilo con la sonrisa y los inmensos ojos azules de un joven forastero. Se trataba de aquel Isleño que de tanto buscar y buscar, finalmente había dado con el escondido pueblo. Se pusieron a hablar de cualquier cosa, hasta que el mercader le ofreció su mercancía a consignación.

Aun receloso de aquel desconocido joven, el bodeguero solo acepto algunas pocas, y cuando el Isleño se fue, las coloco en sus fríos estantes, de inmediato las Humocareñas de Abajo que entraban a la bodega se dejaron deslumbrar de aquellos colores y olores que eran totalmente exóticos para ellas, y las compraron.


Así a las dos o tres semanas, cuando el joven mercader, paso nuevamente por Humocaro Bajo, el bodeguero lo esperaba con mucha impaciencia, pago la deuda anterior e hizo un pedido bastante mayor. Esto se repitió de semana en semana, cada vez con más mercancías, hasta que llego un día en que todos en Humocaro Bajo esperaban la periódica llegada del Isleño con sus múltiples mercancías, que llenaban aquel escondido pueblo de olores y colores antes desconocidos. Con el tiempo el joven se volvió parte del pueblo, y se volvió habitual verlo caminar por sus calles, comer en su posada, conversar con los lugareños, tomarse una cerveza en el botiquín, y …. …



ACTO II


A principio del año del año 60, el Isleño llego más feliz de lo habitual al pueblo. Le conto al bodeguero que se había casado el año anterior, y se había mudado con su esposa a la Capital Musical la Ciudad de los Crepúsculos y que ahora ella estaba esperando a su primogénito.

Cuando regreso en agosto a traer sus mercancías, les conto a todos que había nacido su primer hijo que se llamaba como él. El tiempo continuo y las visitas del joven con sus mercancías se repetían religiosamente muy temprano en las mañanas de cada primer y tercer miércoles del mes, hasta la mañana del tercer miércoles de septiembre del año 61: cuando el bodeguero abrió las puertas de su establecimiento se extrañó de no encontrarse con la sonrisa esperada. Paso todo el día sin que pasara nada y cuando estaba a punto de cerrar, el joven entro a la bodega y con su habitual sonrisa le conto a su amigo que ahora su esposa había tenido una bella y Dulce niña, los amigos se abrazaron y se dirigieron al botiquín para “tomarse los meaos de la niña”, el joven con unas frías cervezas y el bodeguero con unos chuts de Cocuy. Luego de unos tragos el isleño le comento al amigo, que lo único que le empañaba su inmensa felicidad era que cuando salía a colocar sus mercancías por aquellas montañas, su joven esposa se quedaba sola con los dos infantes en una ciudad en que no tenía ni familiares ni amigos, el bodeguero se quedó pensando en el problema de su amigo. Y cuando el Isleño regreso a las dos semanas le dijo:

-      Tengo la solución para ti, arriba en Humocaro Alto, hay una familia que tienen muchos hijos y que no pueden alimentar y mantener a todos. Entre sus hijas hay una niña de trece años muy trabajadora y hacendosa, que podría irse a tu casa para hacerle compañía y ayudar a tu esposa. La joven se llama Herenia – continuo el bodeguero – no es bonita, ni fuerte, pero si trabajadora y educada.

-      ¿Herenia?, no había escuchado ese nombre antes – contesto el joven isleño, sin poder esconder la satisfacción que le provocaba la propuesta del bodeguero.

-      Na´Guara con estos extranjeros – ironizo el bodeguero, y luego con aire de maestro continuo orgulloso de tener algo que explicar a su amigo – Herenia es un nombre relativo a Hera, la divinidad griega esposa de Zeus, aquí en Los Humocaro siempre nos hemos sentido muy cercanos a ellos, por aquello de las Leyendas de los Viejos del Cocuy, de allí el nombre.

Cuando el mercader regreso a su casa en la capital musical, y luego de abrazar a su mujer y a los niños, le dijo a la primera:

-      Arriba en Humocaro Bajo, hay una familia que busca colocar a su hija de trece años en alguna casa decenté, me parece una buena solución para que te haga compañía, te ayude con los quehaceres de la casa y con los niños. Cuando quieras vamos hasta allí y hablamos con sus padres.

Al principio la esposa no se convenció totalmente de la idea ya que pensaba que nadie era lo suficientemente buena para cuidar a sus hijos, y además temía que si la traía debería criar no a dos niños sino a tres. Pero con el pasar del tiempo, y gracias a la insistencia de a gotas de su marido, se fue convenciendo de que era la mejor opción, y así un fin de semana cualquiera de mediados del 62, los dos esposos salieron temprano de su casa hacia Humocaro Bajo. Al llegar buscaron al bodeguero, quien los acompaño hasta la casa de la niña.

Tocaron la puerta y la abrió una señora de edad indefinida que portaba un viejo y roído delantal, quien saludo con desconfianza a los recién llegados. EL bodeguero los presento diciendo que se trataba de la pareja de la ciudad de la que ya le había hablado, que buscaba a una joven trabajadora, para que hiciera compañía a la señora, cuidara a los niños y ayudara en la casa.

-      A cambio nos comprometemos a darle una habitación, alimentarla, vestirla y pagarle regularmente su salario – tercio el joven isleño.

-      Además, yo que estudie normalista en Canarias – complemento la esposa con orgullo - me comprometo a ensañarle a leer, las matemáticas basicas y ayudarla a que complete su primaria y quién sabe si también el bachillerato.

La señora, se les quedo mirando con la mirada perdida de quien está en otra parte o de quien ve lo que el resto del mundo no puede contemplar, mientras que en su corazón de Madre se desataba una violenta riña entre las dos opciones que se le presentaban: por un lado, no quería dejar ir a su amada hija con aquellos desconocidos que hoy tocaban a su puerta, pero por el otro ella sabía que si la dejaba ir habría más comida, más ropa y más espacio para sus otros hijos, y seguramente también habría un mejor futuro para la misma Herenia.

Finalmente, la madre se decidió, y llamo a Herenia. Pero cuando la delgada, frágil y fea niña se presentó ante sus nuevos patrones, el hombre dudo que aquella fuera una buena idea, estaba seguro de que aquel feo saco de huesos no sería capaz de ayudar en algo en la casa. Por su parte la esposa – en silencio – escudriñaba en los ojos negros de aquella fea cara, en busca del amor que cuidaría a sus amados hijos, y allí en el fondo, muy en el fondo lo encontró. En ese momento la esposa y Herenia ignoraron a todos los demás en aquella sala y en el mundo, y en sus caras se formaron dos relucientes y profundas sonrisas, que sellaron el pacto que uniría por más de una década a la protegida de Heres, con la maestra isleña.

Cargando una maltrecha bolsa de enseres, que le preparo su madre, Herenia se montó en el carro de sus nuevos señores, y por primera vez en su corta vida, salió de Humocaro Bajo, sin saber cuándo volvería.

En la cima del Olimpo, la Reina Hera desde su palacio observaba con sarcasmo, como aquellos mortales habían encontrado su escondido Shangri-La tropical, y se atrevían a retarla “raptando” a su protegida del pueblo en donde la había emplazado. «¿Piensan que será feliz fuera de Humocaro?, hagan lo que quieran, pero no olviden que la venganza es un plato que se sirve frío y se come muy despacio», pensó mientras reía a carcajadas y maquinaba su plan … … …



ACTO III

Es importante resaltar que la familia que la acogía no pretendía pasar por rica, sin embargo, al llegar a su nuevo hogar, lo primero que agradeció Herenia fue poderse sentarse a comer como nunca antes lo había hecho, además cuando le asignaron un pequeño cuarto “para ella”, los señores nunca se imaginaron que le estaban obsequiando la primera cama que no debía compartir con sus hermanos.

Al día siguiente le suministraron ropas limpias, que – aunque usadas – eran de mejor calidad que todas las que antes había utilizado, Herenia se bañó, se cambió de ropa, se peinó su largo cabello azabache ajustándolo con una ancha cinta blanca que le habían facilitado con las “nuevas ropas”, y cuando se paró frente al espejo para darse los toques finales antes de salir, se detuvo incrédula de no poder reconocer a la persona que la estaba observando.

A partir de allí todo se sucedió, rápidamente: durante el día aprendía y ayudaba con los niños y con los deberes de la casa, y al final de la tarde se sentaba con la señora quien le enseñaba: a leer, a escribir, y los primeros números. Cuando la familia, salía de paseo ella los acompañaba y compartían con ella lo que tenía. Y al final del mes, la llevaron al banco para que abriera una cuenta de ahorro en donde comenzó a guardar casi íntegramente sus jornales:

-      ¡ ¡ Para tu dote, mi niña ! ! – bromeo la señora dramatizando su acento isleño.

A mediados del año 63, nació el tercer niño de la familia – que según las malas lenguas: siempre fue su favorito –, y los esposos decidieron buscar nuevas y mejores oportunidades para la familia, por lo que recogieron sus macundales, arrearon a sus muchachos, y con todo ello – incluyendo a Herenia – se mudaron de la Capital Musical, a la Sucursal del Cielo. Al principio nuestra protagonista, se entristeció al conocer que la alejarían aún más de sus amigos, de su amada familia y de su siempre entrañable Humocaro Bajo, pero cuando llego a su nuevo hogar quedo sorprendida del tamaño de la ciudad, ella nunca se había podido imaginar que tanta gente pudiera vivir en un solo valle, y pensar que en “su pequeño valle, de Humocaro Bajo” vivían solo unos cientos de vecinos y todos la llamaban por su nombre.


En la metrópolis, Herenia: comenzó a sacar su primaria (por un parasistema vía radio), continúo perfeccionándose en las labores de la casa, cuidaba con el mayor esmero a “sus queridos niños”, crecía como persona y continuaba ahorrando casi todo lo que ganaba (su única afición era la de tomar infinitas fotos a sus niños, con una moderna cámara KODAK POCKET INSTAMATIC 100, que se había dado el gusto de comprar).

En el 67, la pareja tenía programado un viaje a sus Islas para visitar a la familia y presentarles la prole a los abuelos, y se fueron todos juntos: los niños (que ya eran cuatro), los padres y la inseparable Herenia, que – aunque continuaba siendo fea – se había transformado en una mujer muy diferente a aquella niñita que había salido de Humocaro Bajo hacia cinco años. El viaje fue en barco y en la Isla se quedaron seis largos meses, durante los cuales tuvo Herenia la oportunidad de conocer y experimentar nuevas costumbres y culturas, que la seguían formado.



ACTO IV

Pero al regresar a la Sucursal del Cielo a Herenia le esperaba la más grande e inesperada experiencia, la oportunidad de conocer el Amor. La vida puso ante ella a un joven almacenista que trabajaba en los depósitos de sus patronos. Quiso la casualidad – y aquí se ríe Heres de nuestra ingenuidad -, quiso la casualidad que el joven se llamara Calisto – nombre de una de las muchas amantes de Zeus, a quien su esposa Heres mando a matar para vengar el engaño. Si Calisto y Herenia hubieran conocido LA CELESTINA – la tragicomedia de Calisto y Melibea -, seguramente no hubieran continuado con aquel amor imposible, pero para los jóvenes enamorados no existen los obstáculos, por lo que iniciaron un bello noviazgo de varios meses, hasta que a principio del 70 Calisto le propuso matrimonio. Herenia acepto la propuesta rebosando de alegría, finalmente su felicidad estaba completa, nada ni nadie podría empañar su vida. Eran tanto y tan completo su júbilo que la pareja decidió, ir hasta Humocaro Bajo, para que Calisto pudiera formalizar la petición de mano de su amada, y así aprovechando el asueto por la celebración de las fiestas carnavalescas, se encaminaron hasta el nacimiento de los andes – mientras desde el Olimpo Heres los observaba y disfrutaba de lo bien que funcionaba su plan.

Apenas llegaron al pueblo, la noticia de la próxima boda de la hija prodiga se rego como pólvora seca, y se preparan grandes fiestas para festejarlo, los hombres se llevaron a Calisto al botiquín del pueblo y se abrieron varias botellas de Cocuy para agasajarlo. Mientras Herenia abrió su maleta nueva – en su mente no pudo dejar de compararla con aquella maltrecha bolsa de enseres que le había dado su madre como herencia hacían ya diez años – y alborozada sacaba los regalos que había traído para su padres y hermanos, todos se impresionaron de los presentes que traía, hasta que la menor de las hermanas dijo:

-      ¿Y todo esto nos lo compro Calisto?, debe de ser un hombre muy, muy rico.

-      ¡No!!!!! – reprendió Herenia-, ¡estos se los compre yo, con mis ahorros de lo que gane durante todos estos años!, a las feas no nos queda más remedio que ahorrar mucho, recuerden lo que dicen en España: “Fea con dote, trae a muchos en el bote”.

-      ¿Y tanto ahorraste? – increpo la madre, sin poder ocultar su curiosidad

-      ¡Na´Guara má!!!!!!, eso no es nada – se rio muy orgullosa la hija – mientras sacaba de su bolso la libreta de la cuenta de ahorro que la había abierto la señora cuando se ganó el primer sueldo – mira cuanto tengo de dote, jajajajajaja

Sin esconder su lujuria la vieja reviso la libreta, muy impresionada de la cantidad de números que tenía, y Herenia continuaba chismeando y riendo con sus hermanas sin percatarse que su madre sigilosamente guardaba la libreta en uno de los bolsillos de su viejo raído delantal – Heres reía.


Aquellos días en Humocaro Bajo con Herenia, fueron los mejores en la vida de Calisto, fiestas, sancochos, excursiones a los alrededores del pueblo, baños en los saltos y quebradas, y permanente compañía de su amada novia, a la que admiraba viéndola bañarse en aquellas aguas como se de una ninfa griega se tratara.
A lo largo de aquel puente Calisto y la familia de la novia habían programado, que él se regresara a la Metropolis y ella se quedara en Humocaro Bajo para preparar la boda, que fue dispuesta para celebrarse en la iglesia del pueblo el sábado antes de Semana Santa, justo dentro de cuarenta días. A pesar del cansancio de los paseos a las bellas quebradas y saltos que rodeaban el pueblo y aunque las fiestas del pueblo se habían prolongado hasta bien entrada la noche del martes, con el amanecer del miércoles de cenizas Calisto se levantó y se dirigió a la casa de Herenia en donde lo esperaba su novia, con una taza de café recién colocado. Y con esas palabras de amor que solo conocen los novios, se prometieron amores eternos y llamarse “todos los días” – lo que era posible gracias a la novedosa oficina que la empresa telefónica había instalado en el pueblo –, luego se se besaron y se separaron. – A lo lejos Heres reía. 

Al llegar Calisto a Caracas, lo primero que hizo fue marcar el número de la central telefónica de Humocaro Bajo, el teléfono repico y repico, pero nadie contesto, evidentemente la resaca carnavalesca aún continuaba y la oficina había cerrado temprano (o no había abierto).

Al día siguiente, apenas dieron las ocho de la mañana, volvió a marcar:

-      Oficina telefónica de Humocaro Bajo – escucho a lo lejos.

-      Buenos días, ¿podría por favor comunicarme con la señorita Herenia? – pregunto Calisto

-      La vamos a mandar a buscar, por favor llamo en quince minutos.

-      Ok, gracias – termino antes de colgar.

Justo al cuarto de hora volvió a marcar:

-      Oficina telefónica de Humocaro Bajo – escucho a lo lejos.

-      Buenos días, ¿podría por favor comunicarme con la señorita Herenia? – pregunto Calisto

-      A mira, la mandamos a buscar, pero su mamá le manda a decir que había salido temprano para los picos con sus hermanas y unos amigos, que si puede llame mañana más temprano.

-      Pero, más temprano Ustedes no han abierto – intento replicar Calisto, pero la operadora ya había trancado – Heres reía.

Y al día siguiente, la historia se repitió, pero con algunas pequeñas diferencias:

-      Oficina telefónica de Humocaro Bajo – escucho a la operadora.

-      Buenos días, ¿podría por favor comunicarme con la señorita Herenia? – pregunto casi gritando

-      “Ay mi amol”, el de la bodega paso temprano por aquí y te dejo dicho que la Herenia estaba muy ocupada, que si podías la llamaras después, chao.

-      Pero que tiene que ver el bodeguero - empezó a balbucear el hombre, pero se quedó con las palabras en la boca, cuando escucho un estruendoso click, seguido del peculiar tono del teléfono – a la par Heres reía.

Y así pasaron los días, y la semana y Calisto no había podido hablar con su prometida, le pregunto al joven isleño, y este le dijo:

-      Tampoco nosotros hemos podido hablar con ella, seguramente, está muy ocupada “con lo de la boda”, quédate tranquilo y aprovecha mientras puedas, no seas “Tolete” que ya pronto la vas a tener que ver todos los días, y hasta que la muerte los separe, jajaja – Heres también reía.


Contaba los días, sin poder entender como no lograba comunicarse con Herenia, hasta que finalmente no lo soporto más, y si esperar a la Semana Santa, pidió prestada una de las camionetas de la empresa y salió un viernes en la tarde para Humocaro Bajo sin contarle a nadie. A medida que se aproximaba, sentía un nudo en el estómago, como si un fátum o poder sobrenatural, inevitable e ineludible guiará estuviera jugando con su vida. Y casi cuando llegaba al pueblo se consiguió a un grupo de hombres que con una rudimentaria barricada trancaban el paso. Al principio Calisto se asustó, pero de inmediato se tranquilizó al reconocer a muchos de los que frecuentaban el botiquín al que había ido con el bodeguero, y se bajó de la ranchera para saludarlos. Los hombres estaban armados con machetes, azadones y guadañas y ya no sonreían como hace unas semanas:



-      Hola a todos – saludo Calisto – ¿Qué hacen por aquí?, ¿A quién esperan?

-      Mira – se apresuró a contestar uno de los hombres – es mejor que te regreses por donde viniste y que no llames más pal´pueblo, el bodeguero y su mujer, están ocupados con la ampliación del local no quieren ser molestados.

-      ¿El bodeguero? – cuestiono Calisto – pero si yo no tengo nada de qué hablar con él.

-      Es que te la pasas llamando al pueblo para que te pasen a la mujer del bodeguero – tercio uno de los viejos del Cocuy, levantando un viejo y multicolor garrote tocuyano de los que utilizan en el juego de palos - ¿O es que acaso Usted no tuvo Pae´ que le enseñara que las mujeres ajenas se respetan?

-      ¿Pero si yo solo he llamado a Herenia? – volvió a balbucear Calisto aun sin entender que es lo que pasaba

-      Na´Guara será huevón este guaro, todo el mundo sabe que la niña Herenia y el bodeguero se casaron hace ya una semana, y se asociaron con la mae´de la niña para ampliar la bodega y convertirla en abasto como los de la ciudad, así que mejor es que no llame ni se aparezca más por estos montes, aquí en Humocaro Bajo no nos gustan los extraños y Usted ya no es bienvenido.

… … desde su trono en el Olimpo, Heres reía a carcajadas de aquellos insignificantes mortales que habían osado confrontarla.


Pterodáctilo Ancestral
Febrero 2018




¡SI TE GUSTÓ, COMÉNTALO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



domingo, 28 de enero de 2018

UN CACHITO CON UN CAFÉ, nada dura para siempre

  










Todo tiene su final
Nada dura para siempre
Tenemos que recordar
Que no existe eternidad

Written by Willie Colon




El tiempo avanza inexorablemente, y todo tiene su final… …

Así que final y lastimosamente llego el día en que debía despedirse de su AMIGO… … …

A su AMIGO lo había conocido en el año 2008 y por razones estrictamente de trabajo, pero haberlo conocido era posiblemente la única cosa que aquel ingeniero agradecía a los veinte años de terrible pesadilla que le habían tocado transitar junto a todos aquellos que – por cualquier razón o motivo – aún se negaban a aceptar que la única salida posible era por Maiquetía.

El AMIGO era un muy brillante, competente e incasable colega, “un hombre sincero de donde crece la palma”,  ingeniero de profesión y de vocación,   llegado a esta TIERRA DE GRACIA como parte de uno de esos inexplicables y antinatura “acuerdos de cooperación”, en que una isla sin experiencia en electrificación debía enseñar de este tema a un País que durante sus únicos cuarenta años de democracia: domo a El Caroní – Gurí, Macagua, Caruachi y Tocoma, levanto en Cabruta la torre eléctrica más alta del mundo – doscientos cuarenta metros sobre el Soberbio Orinoco, hizo realidad el increíble cruce aéreo de diez kilómetros de línea de cuatrocientos mil voltios sobre el Lago de Maracaibo, diseño, construyo los miles de kilómetros de líneas de EXTRA ALTA TENSIÓN que componen los sistemas a ochocientos y cuatrocientos mil voltios Gurí-Centro – obra única del mundo e inmenso orgullo de los ingenieros nacidos en esta tierra, y finalmente tendió infinitos kilómetros de líneas de media y baja tensión que acabaron con los fantasmas, duendes, animas y aparecidos, llevando la electricidad a cada rincón del territorio nacional.

Sin embargo, la amistad entre ellos se había fundamentado más sobre valores morales y humanos que sobre la relación estrictamente laboral. En las infinitas conversaciones que mantuvieron durante los dos años de interminables viajes, inicialmente hablaron mucho de trabajo, electricidad y estructuras, pero con el tiempo las conversaciones fueron evolucionando hacia: amistad, valores, religión, países, historia, política, democracia, revolución, corrupción, familia, educación, trabajo, literatura, béisbol, salsa, trova, comidas, rones, cervezas, playas y mujeres. Es decir, simplemente los conversatorios fueron mutando hacia aquellos temas sobre los que hablan los amigos.

Esos coloquios fueron muy diversos:

Algunos innecesarios ¿QUIEN TIENE LAS PLAYAS Y LAS MUJERES MAS HERMOSAS DEL MUNDO?: todos Ustedes saben la respuesta y quien gano esta,

Otros bizantinos ¿CUÁL ES EL MEJOR BÉISBOL DEL CARIBE?: esta discusión está suspendida para continuarla cuando se vuelvan a encontrar con un vaso de ron en la mano.   

Muchos intelectuales ¿QUÉ ES Y EN DONDE QUEDA TABOGA?: esta la gano GOOGLE cuando tercio que se trata de una Isla de Panamá,

Varios estruendosamente sonoros ¿QUIÉN ES EL SONERO DEL MUNDO?: ♪♫♬ dumba ♪♫♬ dumba ♪♫♬ eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh ♪♫♬

Numerosos etílicos ¿CUÁL ES EL MEJOR RON DEL CARIBE?, ¿DÓNDE SE TOMA LA MEJOR CERVEZA?, diatriba aún por resolver para el AMIGO, aunque para el ingeniero no queda la menor duda

Y finalmente un sinnúmero fueron antropológicos, sociológicos y hasta trascendentes ¿A DÓNDE NOS LLEVARA ESTA REVOLUCIÓN?: y esa respuesta es un poco más larga…

Durante los dos años en que su AMIGO permaneció al Norte del Sur, se sucedieron diversos y variados episodios dignos de ser contados, en estas líneas, pero hay uno en particular que en estos momentos el ingeniero tiene muy presente … …

…en el año 2010, el AMIGO cumplía dos años de misión, y de acuerdo a las normas que regían en el acuerdo ya debía regresar al lugar en “donde dejo enterrado su corazón”, cuando el ingeniero y sus compañeros de trabajo se enteraron, decidieron hacerle una parrilla de despedida en las instalaciones de la fábrica. La misma se organizó para un viernes en la tarde: salsa, merengues, joropo tuyero, carne, cervezas, ron, domino, bolas criollas y buen ambiente. En el momento cumbre y dejándose llevar por una muy sentida emoción, el AMIGO había pedido dirigirse a los trabajadores que habían organizado aquella sentida despedida, pidió el micrófono, se bajó el sonido de la música, agradeció a todos (desde la directiva hasta los vigilantes), comento lo bien que lo había pasado en ESTA RIVERA DEL ARAUCA VIBRADOR, indico lo mucho que había aprendido y disfrutado durante estos dos años, y para terminar dirigiéndose a todos los presentes dijo las palabras que hoy en 2018 al ingeniero le suenan proféticas (o quizás más bien apocalípticas):

-      Quiero decirles algo que por tan evidente Ustedes no notan: ¡TODOS USTEDES SON MILLONARIOS!

En silencio el AMIGO disfruto del efecto de sus palabras ante el auditorio, mientras el murmullo de los trabajadores resonó profundo y fuerte, y se le quedaban viendo con cara de incredulidad, malicia, sarcasmo e ironía, y mientras esperaban la explicación de aquellas inesperadas palabras, y luego continuo:


-      Ustedes son millonarios, porque pueden hacer algo que yo en mi tierra no puedo, Ustedes pueden pararse en una panadería y entrar a pedir un cachito con un café, y disfrutarlo. Esa sensación, ese disfrute los hace a todos Ustedes millonarios.

Pero el tiempo avanza inexorablemente: por lo que incurablemente contagiado por estas tierras y aprovechando la apertura en la isla del encanto el AMIGO con sus dos mujeres (esposa e hija), tomo nuevos rumbos buscando nuevos y buenos aires, por lo que hoy vive en lo que el Papa Paco denomino EL FIN DEL MUNDO el día de su elección como párroco de la ciudad eterna, y por primera vez en su vida trabaja para una compañía privada, mientras que en paralelo se pone su casco de emprendedor capitalista y promueve su empresa de ingeniería. Y aunque no puede negar ♫♬ que cuando salió dejo enterrado su corazón ♬♫, está muy feliz de poder darle a su amada hija la oportunidad de crecer en algo que algunos llaman democracia.

En contraposición, hoy solo ocho años más tarde, las palabras del AMIGO se entierran como puñales en el corazón del ingeniero, cuando con la mayor desesperanza y tristeza verifica que Él TENÍA LA RAZÓN sobre ¿A DÓNDE NOS LLEVA ESTA REVOLUCIÓN?  cuando los otrora “TRABAJADORES MILLONARIOS” hoy no pueden disfrutar del placer de pararse en una panadería y pedir: un cachito con un café.

Solo queda tener fe en que Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar, que no existe eternidad… …

GRACIAS A LA VIDA
POR LOS AMIGOS QUE ME DISTE


Te gusto nuestra crónica,
entonces muchas gracias por
comentarla y compartirla


Pterodáctilo Ancestral
enero 2018

martes, 16 de enero de 2018

CON EL PERNIL DE LA CAJA, crónica urbana enero 2018


Lo único verdaderamente cierto es que esa Noche Vieja Coromoto del Valle estaba muy cansada: había tenido que salir de su casa antes de las cuatro de la madrugada, para que le diera tiempo de limpiar las diez oficinas en el CCCT antes del mediodía – y ese día todas las oficinas estaban salpicadas de los sobrantes de los brindis navideños – luego le toco esperar que la Sra. Mercedes le transfiriera la paga (esa vieja nunca tenia efectivo), y al instante se apuró a sacar la plata de BANESCO, para finalmente regresar al barrio antes de las tres de la tarde y poder pagar (en efectivo) LA CAJA NAVIDEÑA a Yolimar (su ahijada, hija de Yolanda y Mario, el policía), que ahora era la enchufada que coordinaba esas entregas en el Consejo Comunal.



Con enorme esfuerzo realizo exitosamente todo lo planificado, y a la carrera se regresó al barrio con los reales escondidos bajo las pantaletas, pero al comenzar a subir las escaleras se dio cuenta de que la casa del partido, ubicada frente a la Escuela Municipal “Juana Ramírez La Avanzadora”, ya estaba cerrada, y eso que aún no eran ni las dos y cuarenta y cinco.




Entre arrecha y angustiada de que no le tocara su Pernil Navideño, siguió subiendo hasta la casa de Yolanda, para preguntarle en donde estaba la Yolimar, y al llegar se encontró la inmensa cola de vecinos para recibir sus CAJAS, paso directo y se encontró a la chica sentada baja una mata de mango, contando la plata y tomándose una cerveza. Ver a la carajita cómodamente sentada bajo la sombra del árbol tomándose una fría (Coromoto ya no recordaba la última vez que se había tomado una) la enfureció mucho más, hasta el punto de perder la compostura. Por lo que al llegar le tiro los reales y el carnet sobre la mesa diciendo:



-      Aquí tienes tu vaina, ¿dónde está mi pernil?



La chica se le quedo viendo entre incrédula, sobrada y satírica, y estaba a punto de «mandarla pal´carajo», cuando su madre le llego medio corriendo y le dijo:



-      Tranquila Yolimar, que yo sabía que tu Madrina llegaba a esta hora y le aparte una de las CAJAS del 3er viaje, ya tu padre las fue a buscar – y dirigiéndose a la vecina – Dale Coromoto, ponte en la cola que en un ratito llega Mario con tu Pernil






Tanto Yolimar como Coromoto del Valle, aprovecharon la balsa que les lanzaba Yolanda, ambas mujeres se comieron su arrechera y en la seguridad de que cualquier palabra emitida terminaría en «peo», se quedaron calladas, Yulimar siguió contado los reales y su Madrina se puso en la cola «de los pernil».

Y en la cola se quedó por un buen rato, ya que la segunda tanda de CAJAS llego como a las cuatro, y la tercera (en la que se incluía el de ella) llego después de la seis.



Por todo eso … … …

Lo único verdaderamente cierto es que esa Noche Vieja Coromoto del Valle estaba muy cansada: y a las siete de la noche cuando finalmente logro llegar al rancho en el que vivía con «SU NEGRO», solo quería meter el pernil al horno, bañarse y olvidarse de aquel terrible año. Al entrar se consiguió al hombre sentado en la maltratada mesa que llenaba el centro de la casa, y de inmediato se fijó en una bolsa plástica llena de ropa a su lado, la mujer intento no darle importancia:

-      Verga «MI NEGRO», casi que no llego y la ahijada me quiso joder «QUE BOLAS LAS DE LA ENCHUFADA ESA», menos mal que la comadre dio la talla, si no nos quedábamos sin pernil, al final no nos tocó el más grande, pero tu pana Mario separo uno de cinco kilos, que es suficiente para nosotros dos, ahora mismo lo meto al horno y seguro comemos justo después de las doce, como dice la tradición … …



El hombre le corto la conversación, diciendo:

-      Deja ya eso mujer, siéntate aquí que tengo que decirte una vaina – y sin esperar a que se sentara, continúo apresurado – tu sabes que esto está muy jodido, y he tenido que ir a buscar «Chamba pa´Ocumare», allí conocí a una negra, y vamos a tener un carajito. Y tú sabes que yo siempre quise criar un chamo, y tú nunca me pudiste dar uno, por eso me voy ahora mismo «p´allá».



La mujer, no podía y no quería entender lo que estaba pasando, si bien era cierto que no tenían hijos, también es cierto que ya tenían más de diez años juntos, ella lo había recogido cuando él tenía algo más de veinte años, y ella estaba por cumplir los treinta y cinco, y desde aquel momento siempre había velado por él, así que simplemente ignoro lo que le decían, y saco el pernil congelado de la caja y llevándolo hasta la destartalada cocina de gas ubicada a la espalda del hombre, le dijo:

-      «MI NEGRO», ya verás cómo esto lo preparamos muy rápido y lo metemos en el horno. Yo voy a pedirle prestadas unas yucas sancochadas a Yolanda, y aprovecho «p´agradecerle» de nuevo su ayuda de hoy, dame un minuto y … … …



-      ¡Pero cállate ya Coromoto! – la corto el hombre sin siquiera voltear a verla – esto ya lo tengo decidido yo me voy esta misma noche, eso es lo mejor «Pa´todos». Tengo que velar por «mi carajito».



Coromoto del Valle no pensó, la reacción fue automática, y con todas sus fuerzas (y arrecheras acumuladas) levanto la pata posterior del cochino, y descargo los cinco kilos congelados en la nuca de «SU NEGRO».



El hombre murió en el acto y cayó sobre la mesa como si estuviera recostado, descansando, durmiendo, no hubo ruidos, ni sangre, ni desbarajustes, y la mujer se le quedo viendo sin lograr entender lo que había pasado, y sin pensarlo mucho continúo hablando como poseída … …

-      Nada «MI NEGRO», déjame poner algo de música y mientras adobo este Pernil como a ti te gusta, full de ají picante.



Y diciendo eso, prendió la radio, y se encamino a la gaveta que funcionaba de alacena en el rancho, de allí saco: dos cebollas, lo que le quedaba de ajo, la sal y una bolsa grande de ajíes que se había traído «SU NEGRO» de sus viajes al Tuy. Luego de la CAJA saco la botella de aceite y la mantequilla mexicanas, y con esos ingredientes procedió a adobar el pernil para meterlo al horno que ya antes había prendido.



Luego se lavó en el bidón donde recogían el agua de lluvia, y se cambió las pantaletas, se quitó el sostén, y se puso una vieja minifalda pegada y una camisa blanca de licra que resaltaba sus grandes tetas, se peinó, maquillo y se encamino a la puerta del rancho, diciendo:

-      Bueno «MI NEGRO», me voy a «pa´donde» Yolanda a que me preste las yucas, no te quedes dormido y mira que eres responsable del pernil que está en el horno, yo regreso antes de que esté listo.



Salió del rancho, y se interno en el multicolor barrio comenzando a bajar por las escaleras hacia el rancho de sus compadres, a la mitad del camino se encontró con un grupo de vecinos que estaban bailando y tomando unos tragos de unas botellas de Carta Roja que pasaban de mano en mano y de boca en boca. Se acercó al grupo y de inmediato uno de los hombres la saco a bailar, mientras reía ella se dejó llevar por el tipo, quien la apretó fuertemente para sentir las tetas sin sostén baja la delgada camisa, se dejó apretar y pensó que: «estas, a pesar de mis cuarenta y cinco años, aun levantan». Mientras de las cornetas sonaba Héctor Lavoe con aquello de:




Esta risa no es de loco,


Se están riendo de mi


Me dicen que yo estoy loco


Pero se están cayendo de un coco


Porque de mí no pueden reír




Mientras bailaban, se dio cuenta de lo mucho que necesitaba esto, y no por lo que acababa de pasar en el rancho, lo necesitaba desde hacía mucho, mucho tiempo, luego de unos minutos bailando su compañero le paso una botella de Carta Roja y Coromoto del Valle le dio un largo trago mientras sentía que la bebida la quemaba por dentro y que la vida le revivía en los huesos, en eso estaba cuando escucho que le gritaban:

-      Verga no te pegues Coromoto, deja «p´los» otros…



Riendo le devolvió la botella, al hombre con que bailaba, y dijo en vos alta:

-      Esto está muy bueno, pero tengo a «MI NEGRO», esperando en el rancho. Feliz Año «pa´todos», nos vemos luego



Y diciendo eso continúo bajando hacia el rancho de sus compadres, al llegar le abrió la puerta su compadre Mario, le dio un beso y lo abrazo diciendo:

-      Gracias compadre, tremendo pernil me consiguió, allí lo deje en el horno y a «MI NEGRO» cuidándolo – y cambiando de tono – ¿Y hoy a Usted no le tocaba guardia con la PNB?



-      Si comadre, pero la Yolimar con una CAJAS convenció al jefe de me diera la noche libre, y aquí estoy. Pasa tomate una fría, están «vestidas de novia».



-      Un pelo de cuca jala más que una guaya – pensó la mujer, teniendo sumo cuidado para no decirlo en voz alta



Coromoto paso y no pudo dejar de observar lo mucho que había mejorado ese rancho desde que su ahijada se había enchufado. Allí se quedó por más de una hora tomándose unas frías con la comadre, hasta que dijo para todos:

-      Todo esto está muy bueno, pero deje a «MI NEGRO» solo, y tengo que sacar el Pernil del horno – y dirigiéndose a su comadre - dame una cerveza más para el camino, y la yuca sancochada que me ofreciste, y agarro de las escaleras «p´arriba».

Diciendo eso Coromoto agarro sus macundales, y comenzó a subir las escaleras, saludando y besando a todo el mundo a su paso, hasta que llego al rancho y abrió la puerta, diciendo:

-      «MI NEGRO» ya llegué, ¿me extrañaste mucho????



Y en eso lo vio tirado sobre la mesa, Coromoto no tuvo que fingir, sintió un nudo en el estómago y el desgarrador grito le salió de lo más profundo de su ser, de inmediato comenzó a llorar con un sentimiento que le venia del alma, es que simplemente: Coromoto del valle amaba a «SU NEGRO».



Al sonido de sus gritos retumbando en el barrio llegaron los vecinos, que se encontraron a Coromoto bajo el marco de la puerta gritando y llorando, mientras que el cuerpo inerte de «SU NEGRO», reposaba sobre la mesa, las vecinas la abrazaron y los hombres fueron a ver si «EL NEGRO» aún estaba vivo. Intentaron llevarse a Coromoto a otro rancho, pero ella se negó a separarse de «SU NEGRO». Llamaron a Mario y este subió con Yolimar, Yolanda y la patrulla de guardia de la PNB, cuando entraron Yolanda abrazo a su comadre y juntas lloraron de corazón, mientras Mario y los otros PNB registraban el rancho buscando el arma homicida. Al rato (gracias a una llamada de la enchufada). llego la comisión de la morgue, y cargaron con el cadáver escaleras abajo. Mientras Yolimar apago el horno, saco el pernil y lo dejo sobre la mesa, Coromoto lo vio y dijo:

-      Ya son casi las 2 y «MI NEGRO» jamás me perdonaría que los tuviera a Ustedes trabajando en este Fin de Año sin comer nada, el pernil de la CAJA ya está listo, y la yuca sancochada que me dio la comadre también. Por favor Yolimar, sírveles a tu Padre y a los otros panas, que nunca se diga que en la casa de «EL NEGRO», los hicieron pasar hambre.


Y con esa conformidad forjada con tantos años de sufrimiento, Yolimar corto el pernil sin contradecir a su madrina, y los seis hombres se sentaron alrededor de la mesa, para comérselo con la yuca. Al principio el silencia acompaño la comida, pero al rato se soltaron a hablar:

-      Que vaina que le pasara esto a «EL NEGRO», y mira que hoy Coromoto estaba de lo más feliz, pobre jeva, se quedó sola.



-      Eso es que «EL NEGRO», se metió en algún «peo», en sus idas al Tuy, por allí hay demasiado malandro. Y muchas tetas.



-      Tremendo coñazo le pegó ese «Coño e´Madre» al pana, le dio con todo, debe ser un cuarto bate.



-      Verga si, y al parecer fue de un solo coñazo, le deben haber dado con algo muy pesado, como de 3 o 4 kilos.



-      Pero yo no veo nada tan pesado en este rancho, se lo debe de haber llevado, pero no es fácil sacar del barrio algo tan pesado si que lo vean, ¿Cómo lo habrán sacado?, la verdad que no se me ocurre nada



-      Nos queda es seguir buscando, como dicen en la escuela del junquito: el arma debe de aparecer, no existe el crimen perfecto – y cambiando de tono – Coño, que bueno lo que hizo Coromoto del Valle con el pernil de la CAJA, esa jeva siempre tuvo buena mano.







Pterodáctilo Ancestral

Caracas, enero 2018

jueves, 4 de enero de 2018

CUANDO LA MENTIRA Y LA VERDAD SE ENCONTRARON, parábola judía


 

nunca es triste la VERDAD,

lo que no tiene es remedio

Joan Manuel Serrat
Sinceramente Tuyo






De parte de #MeLoContaronAlrededorDelFuego Feliz 2018 para todos, nuestras oraciones para que en ese su mes La Divina Pastora de Barquisimeto, traiga Esperanza y Oportunidades para todos, y especialmente para que Cuide y Proteja a nuestra querida Venezuela.



Para iniciar el año y en un momento en que no sabemos en quien creer, queremos compartir este relato escrito sobre mis memorias luego de haberlo escuchado hace ya mucho, mucho, muchísimo tiempo en una fogata scout cuando hablábamos de cifrar el honor en merecer confianza, y gracias a haberlo recordado hoy por un muy afortunado mensaje de WhatsApp. Se lo dedico con inmenso amor a RJRE para que continúe siempre buscando la verdad, aunque esta esté desnuda y a él no le guste. Sin más les enviamos nuestra versión de esta vieja parábola judía sobre aquel remoto día:
:




CUANDO LA MENTIRA Y LA VERDAD SE ENCONTRARON


Me conto un viejo rabino que un caluroso día de verano Doña Mentira y Doña Verdad se encontraron al cruzar un puente sobre un pequeño y agradable rio, La Mentira le dijo a La Verdad:

- Muy Buenos días, doña Verdad.

Y la Verdad – suspicaz como siempre – fue a comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvia, observo varios pájaros que cantaban y confirmando que realmente era un buen día, le respondió a la Mentira:

- Buenos días, doña Mentira.

- Hace mucho calor hoy – le dijo la Mentira.

Y la Verdad, viendo que la Mentira nuevamente decía la verdad, se relajó y dejo su suspicacia. La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Y sin esperar respuesta La Mentira se quitó la ropa, saltó al agua y le grito:

- Apúrese, doña Verdad, ¡¡¡ el agua está Sabrosaaaaa, !!!






Y ya sin dudar más de su nueva amiga la Verdad, se quitó sus ropas y se metió en el agua del rio con su nueva amiga; entonces la Mentira salió del agua y rápidamente se vistió con las ropas de la Verdad y se alejó de aquel sitio; al salir del rio la Verdad se negó a vestirse con las ropas de la Mentira y por no tener nada de qué avergonzarse, sin pensarlo mucho continuo su eterno caminar por la vida: DESNUDA.





Como la Verdad y la Mentira andan por caminos tan diferentes, desde entonces ya no se han vuelto a cruzar, y por eso la Verdad nunca ha recuperado sus ropas, y en consecuencia desde entonces a los ojos de muchas personas, es más fácil aceptar LA MENTIRA VESTIDA DE VERDAD, que LA VERDAD DESNUDA.




Pterodáctilo Ancestral

Enero 2018





relato escrito sobre mis memorias luego de haberlo escuchado hace ya mucho, mucho, muchísimo tiempo y haberlo recordado hoy gracias a un afortunado mensaje de WhatsApp. Se lo dedico con inmenso amor a RJRE para que continúe siempre buscando la verdad, aunque esta esté desnuda y no le guste.