martes, 13 de diciembre de 2016

La Camarera / SERVIR A DIOS, A LA PATRIA Y A LA IGLESIA




Hoy 14 de diciembre estamos en pleno Adviento, época para prepararnos para La Navidad. Y todos aquellos que alguna vez nos obligamos por nuestro honor a: SERVIR A DIOS, A LA PATRIA Y A LA IGLESIA, A AYUDAR AL PRÓJIMO EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA, Y A CUMPLIR LA LEY SCOUT, sabemos que La Navidad es una época en que más importa lo que se da, que lo que se recibe.





Sin embargo nos corresponde vivir en un tiempo y espacio en donde las hadas parecieran confabularse contra la idea de Ayudar al Prójimo, y es que en estos escenarios en que coexistimos, acciones tan simples y elementales como detenerse en una carretera para auxiliar a un accidentado, se revisten de un riesgo tan grande, que la más esencial prudencia nos recomienda no hacerlo, para no poner en riesgo nuestra vida.

Y como en aquellas viejas películas que recrean un futuro post-apocalíptico (tipo Mad Max del ‘79), esas circunstancias nos apartan de los valores sociales más básicos y fundamentales, valores sin los cuales la sociedad se deshumaniza y transforma cual Jaurías de Perros Jaros – como las mencionadas por Rudyard Kipling en su “Libro de Las Tierras Vírgenes” (The Jungle Book) - que destruyen y arrasan todo a su paso guiados por los más primitivos instintos de supervivencia.

Pero La Navidad, nos regala una nueva oportunidad para guardar esos primitivos instintos en el fondo del morral dejando especio libre para que el AMOR regrese a nuestros hogares y corazones. Por eso la invitación para que la llegada del Niño Dios, nos reencuentre con nuestros valores esenciales, y nos permita reconciliarnos como Hermanos e Hijos de Dios, para reconstruir nuestra querida Caracas, para que así pueda volver a reclamar y ostentar con orgullo su título de La Sucursal del Cielo.



La bella imagen de Maria de la Esperanza, montada en el Burrito Sabanero de nuestra Navidad Criolla, que junto a su esposo Jose y con sus alforjas repletas de confianza y fe siguen a la estrella que los guía por el camino a Belen, nos servirá de ejemplo a Los Caraqueños para llenar nuestros morrales de Confianza, Seguridad y Esperanza en que sobre nuestro querido Avila brillara nuevamente la Luz del Amor de una nueva Navidad.






Les dejo bajo el arbolito este bello relato, no es mío pero hace mucho tiempo que me llego por internet de algún autor lastimosamente desconocido, me gusta, está vigente y nos muestra el camino a seguir:
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS… ...


LA CAMARERA



Casi no la había visto. Era una señora anciana con el auto varado en el camino.

El día estaba frió, lluvioso y gris. Juan se pudo dar cuenta que la anciana necesitaba ayuda.

Estacionó su vetusto automóvil delante del Mercedes de la anciana, aún estaba tosiendo cuando se le acercó.

Aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dio cuenta que la anciana estaba preocupada. Nadie se había detenido desde hacía más de una hora, cuando se detuvo en aquella transitada carretera.

Realmente, para la anciana, ese hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente.

Más no había nada por hacer, estaba a su merced. Se veía pobre y hambriento.

Juan pudo percibir como se sentía.

Su rostro reflejaba cierto temor.

Así que se adelantó a tomar la iniciativa en el diálogo:

-     "Aquí vengo para ayudarla señora, entre a su vehículo que estará protegida del clima. Mi nombre es Juan "-.

Gracias a Dios solo se trataba de un neumático bajo, pero para la anciana se trataba de una situación difícil.

Juan se metió bajo el carro buscando un lugar donde poner el "gato" y en la maniobra se lastimó varias veces los nudillos.

Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y comenzó a platicar con él.

Le contó de donde venía; que tan sólo estaba de paso por allí, y que no sabía como agradecerle. Juan sonreía mientras cerraba el baúl del coche guardando las herramientas.

Le preguntó cuanto le debía, pues cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, pues pensaba las cosas terribles que le hubiese pasado de no haber contado con la gentileza de Juan.

Él no había pensado en dinero. Esto no se trataba de ningún trabajo para él. Ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces que a él, a su vez, lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares.

Juan estaba acostumbrado a vivir así.

Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces... - "tan solo piense en mí"-, agregó despidiéndose.

Juan esperó hasta que al auto se fuera. Había sido un día frío, gris y depresivo, pero se sintió bien en terminarlo de esa forma, estas eran las cosas que más satisfacción le traían. Entró en su coche y se fue a su casa.

Unos kilómetros mas adelante la señora divisó una pequeña cafetería.

Pensó que sería muy bueno quitarse el frío con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje.

Se trataba de un pequeño lugar un poco desvencijado. Por fuera había dos bombas viejas de gasolina que no se habían usado por años. Al entrar se fijó en la escena del interior.

La caja registradora se parecía a aquellas de cuerda que había usado en su juventud. Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara el cabello, mojado por la lluvia.

Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa. Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie. La anciana notó que la camarera estaría de ocho meses de dulce espera, y sin embargo esto no le hacía cambiar su simpática actitud.

Pensó en cómo gente que tiene tan poco pueda ser tan generosa con los extraños.


Entonces se acordó de Juan... luego de terminar su café caliente y su comida, le alcanzó a la camarera el precio de la cuenta con un billete de cien dólares; cuando la muchacha regresó con el cambio constató que la señora se había ido.

Pretendió alcanzarla, al correr hacia la puerta vio en la mesa algo escrito en una servilleta de papel al lado de 4 billetes de $100.

Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó la nota:

-     "No me debes nada, yo estuve una vez donde tú estás. Alguien me ayudó como hoy te estoy ayudando a ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: no dejes de asistir y ser bendición a otros como hoy lo hago contigo. Continúa dando de tu amor y no permitas que esta cadena de bendiciones se rompa. Aunque había mesas que limpiar y azucareras que llenar, aquél día se le fue volando.

Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella.

¿Cómo sabría ella las necesidades que tenían con su esposo, los problemas económicos que estaban pasando, máxime ahora con la llegada del bebé?

Era consciente de cuan preocupado estaba su esposo por todo esto.

Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído:

- "Todo va a estar bien, te amo... Juan" -.





Me llego por Internet, autor “muy lastimosamente” desconocido. Compartido para Ustedes por:

Pterodáctilo Ancestral
Diciembre 2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

A todos nos llega el turno / PLAY BALL



Lo confieso ME GUSTA EL BEISBOL, entre otras cosas porque independientemente del resultado: “a todos nos toca nuestro turno de batear”, y además mis Cardenales de Lara esta de primeros por lo que esta semana les comparto treinta pensamientos de este bello deporte.

En mas de 100 años de Béisbol Organizado se han hilado una serie tan larga de frases y dichos que hoy la lista puede ser interminable, lo que hace muy difícil la selección de los mismos. Para hacerlo fácil simplifique el sistema: elegí simplemente aquellos que me gusta, por que aplican para diversos aspectos de la vida.

Y es que los VALORES existen y se requieren en todos y en cada uno de los aspectos de la vida. Por eso les digo: "ojala que el amor fuera como el béisbol, que cuando uno grita MIA los amigos se apartan". Y nunca olvidemos que: "La VIDA es como un lanzamiento, no importa en donde inicia ni donde termina sino por donde pasa"

No me queda más que decir que: PLAY BALL… …




1.       No puedes vencer a alguien que nunca se rinde (Babe Ruth)



2.      No dejes que el miedo a poncharte se interponga en tu camino (Babe Ruth)



3.      Cada strike me acerca a un cuadrangular (Babe Ruth)



4.      Solo tengo una superstición. Toco todas las bases cuando consigo un home run (Babe Ruth)





5.      La diferencia entre lo posible y lo imposible está en la determinación de la persona (Tommy Lasorda)



6.      Quiero agradecer al Señor por hacerme un Yankee (Joe DiMaggio)



7.      "El béisbol es el único deporte en el que aciertas en 3 de cada 10 oportunidades y se considera un buen desempeño." (Ted Williams)



8.      El béisbol es casi la única cosa ordenada en un mundo muy desordenado. Si tienes tres strikes, ni siquiera el mejor abogado puede sacarte de este lio. (Bill Veeck)



9.      El béisbol es el único lugar en la vida, donde un sacrificio es verdaderamente apreciado. (Autor desconocido)





10.   “He llegado a la conclusión de que las dos cosas más importantes en la vida son: buenos amigos y un buen bullpen”. Bob Lemon, jugador de cuadro que obtuvo su verdadero brillo como lanzador, al superar la marca de veinte victorias o más durante nueve años.



11.    El fanático de béisbol tiene el aparato digestivo de una cabra. Él es capaz de devorar todo un set de estadísticas con insaciable apetito, para después salir en busca de más. (Arthur Daley)





12.   Por el dinero que me pagan yo debería jugar 2 posiciones (Pete Rose)



13.   “Algunos enemigos no perdonan que uno los perdone” (Yogi Berra)



14.   Después de jonrronear corría con la cabeza baja. Pienso que el lanzador ya se sentía bastante mal conmigo dando la vuelta (M. Mantle)



15.   “Si me dieran siempre 25 peloteros, todos en el último año de su contrato, ganaría el título año tras año” (Tom Lassorda)



16.   “El béisbol es el 90% mental, la otra mitad es físico”. (Yogi Berra)



17.   “Estoy completamente convencido de que todo niño, en su corazón, preferiría robarse la segunda base antes que un automóvil.” (Tom Clark)



18.   Un estadio de béisbol es el único lugar donde a las esposas no les preocupa que sus maridos se fijen en las curvas de otro. (Brendan Francis)





19.   Los otros deportes son solo deportes. El béisbol es un amor. (Bryant Gumbel)



20.  El béisbol es el Rey de los Deportes (Albert Einstein)



21.   Hay tres cosas en la vida que verdaderamente amo: Dios, mi familia y el béisbol. El único problema es que una vez que comienza la temporada, cambio el orden un poco. (Al Gallagher)



22.  Jamás he paso un día de mi vida sin aprender algo nuevo acerca del béisbol (Connie Mack)



23.  “El béisbol es sólo un juego, si, y el Gran Cañón de Colorado es solo un hueco en medio de Arizona”. George F. Will, periodista, ganador del premio Pulitzer.




24.  Pueden existir personas con mayor talento que tú, pero es inaceptable que exista alguien que trabaje más duro  (Derek Jeter)





25.  La gente me pregunta por qué juego tan fuerte todas las noches Y yo les recuerdo que Lou Gehrig decía: 'En el día de hoy, estoy seguro de que en las graderías hay un niño que me está viendo jugar por primera vez y él merece mi mejor esfuerzo'  (Derek Jeter)



26.  “El béisbol no son estadísticas, el béisbol es Joe DiMaggio doblando por la segunda base”. Jimmy Breslin, periodista.



27.  “Esto no se acaba, hasta que se acaba”. Yogi Berra, el cátcher icono de los Yankees de Nueva York es el autor de una de las frases más recurridas y conocidas por fanáticos del béisbol.







28.  “Las estadísticas de béisbol son como las muchachas en bikini: enseñan mucho, pero no todo” (Toby Harrah)




29.  “Existen tres cosas que pueden pasar en el béisbol: puedes ganar, puedes perder o puede llover”. Casey Stengel, “el viejo profesor” jugador y manager, recordado por su peculiar manera de contar historias. Su vida giraba en torno al béisbol y a su esposa.




30.  El público no abuchea a los Don nadie, Reggie Jackson, “Mr. Octubre”, jugador con un swing privilegiado que conectó tres cuadrangulares en el sexto juego de la Serie Mundial de 1977. Miembro del Salón de la Fama del béisbol desde 1993.



Se acabó el juego, ha caído el último out



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Pterodáctilo Ancestral

Diciembre 2016

domingo, 4 de diciembre de 2016

EL ANGELITO MÁS PEQUEÑO (2do domigo de adviento)





Para el 2do domingo de adviento les compartimos “EL ANGELITO MÁS PEQUEÑO” que paso a ser parte de nuestra tradición navideña cuando Renny Ottolina en 1967 realizo un Programa Especial de Navidad, adaptando el cuento homónimo de escritor Charles Tazewell





EL ANGELITO MÁS PEQUEÑO

(The Littlest Angel, Charles Tazewell - 1939)





Érase una vez -según la cronología del hombre hace muchos, muchos años, y de acuerdo con el calendario celestial apenas fue ayer, claro está- un triste y desdichado angelito conocido en todo el reino de los cielos como "el ángel más pequeño".



El ángel más pequeño tenía exactamente cuatro años cuando apareció ante el honorable guardián del portal del cielo, rogándole que le permitiera entrar. Y ahí estaba él, desafiante, con sus piernas tan cortitas, arqueadas pero firmes, pretendiendo que todo ese brillo celestial le imponía bien poco; aunque aquel temblor ligero pero incontenible de la barbilla le delataba y tampoco pudo evitar que una lágrima se deslizara por su carita ya marcada por el llanto hasta detenerse en su pecosa nariz. Y eso no fue todo: para colmo de males, como de costumbre, se había olvidado de su pañuelo, y justo en el preciso momento en el que el membrudo escribano guardián se aplicaba a apuntar su nombre en el gran libro, el ángel más pequeño se sorbió los mocos ruidosamente. Fue tanto el ruido, que al buen guardián le pasóalgo que jamás le había ocurrido: ¡MANCHÓ LA PÁGINA IMPECABLEMENTE ESCRITA CON UN GRAN BORRÓN DE TINTA!



Desde ese momento la paz del cielo se vio seriamente perturbada y pronto el ángel más pequeño se convirtió en la pesadilla de todos los habitantes celestes. Sus estridentes silbidos atravesaban de parte a parte las calles doradas, sobresaltando de tal forma a los profetas, que detenían su meditación estupefactos. En las clases de canto del coro celestial su voz, tan aguda y tan falta de modulación, destrozaba el habitualmente aterciopelado sonido divino. A eso hay que añadir que, por culpa de sus piernas tan cortitas, siempre llegaba tarde a la hora del rezo vespertino, empujando y golpeando a los demás ángeles en las alas mientras se abría camino entre las filas hasta llegar a su sitio. Por si fuera poco, aunque pudiera disculparse este mal comportamiento, lo que sí resultaba imperdonable era su aspecto desaliñado. Al principio, los querubines y serafines lo comentaban entre cuchicheos, pero pronto los ángeles y arcángeles expresaron de viva voz que en realidad no parecía un ángel. Y tenían razón: su aureola tenía manchas en aquellas partes en las que la sujetaba con sus sucios deditos para no perderla mientras corría porque, en realidad, siempre andaba corriendo. Pero incluso cuando no lo hacía y se estaba quieto, la aureola parecía estar siempre torcida sobre su cabecita, o se le caía del todo y rodaba por alguna de las calles doradas, de modo que el ángel más pequeño tenía que correr tras ella.



También hay que decir que sus alas ni eran bonitas ni muy útiles. Todos contenían el aliento cuando se sentaba como un pajarito asustado recién salido del nido, en el extremo de una nube, haciendo ademán de emprender el vuelo. Entonces cerraba los ojos, se apretaba la pecosa nariz con ambas manos, contaba hasta tres y se tiraba de cabeza – aureola incluida – al espacio. Y como casi siempre olvidaba poner sus alas en funcionamiento, estos vuelos casi siempre terminaban en accidente.



Todo el mundo veía venir que, tarde o temprano, le caería una reprimenda. Y así ocurrió que un día infinito de un mes infinito de un año infinito, fue llamado ante el ángel de la paz. El ángel más pequeño se peinó cuidadosamente, cepilló sus alas desaliñadas y se puso una túnica casi limpia; luego emprendió el camino con el corazón apesadumbrado. Mucho antes de llegar al edificio de la justicia celestial, ya se podían escuchar los cánticos de júbilo. En la puerta, precipitada y torpemente comenzó de nuevo a sacarle brillo a su aureola con la túnica antes de entrar de puntillas en el edificio. El cantante, que en el cielo era conocido como el ángel de la reconciliación, bajó la mirada hacia el ángel más pequeño y éste, de inmediato, trató en vano de hacerse invisible, escondiendo la cabeza bajo el cuello de su vestimenta, igual que lo haría una tortuga. El ángel de la reconciliación no pudo mantenerse serio por más tiempo; tras soltar una afectuosa y cálida carcajada le dijo: "¡Así que tú eres el pequeño granuja que ha puesto el cielo patas arriba! Ven, querubín, y cuéntame todo desde el principio".



El ángel más pequeño alzó la mirada hacia el gran ángel, pestañeando primero con un ojo y luego con el otro. Inesperadamente, sin saber cómo había podido ocurrir, se encontró sentado en su regazo y le contó lo difícil que era para un pequeñín como él convertirse de pronto en un ángel y que, en realidad, sólo se había columpiado una vez en el portal dorado, bueno, dos veces… Vale, era verdad, quizá habían sido tres veces; pero que sólo lo había hecho porque estaba muy aburrido. Y eso era, en realidad, lo que le pasaba: el ángel más pequeño no tenía nada que hacer en todo el día y la desidia se iba apoderando de él a medida que pasaba el tiempo. ¡No es que no le gustara el Paraíso, no, pero en la Tierra también se lo había pasado muy bien, subiéndose a los árboles, nadando y pescando peces, jugando bajo la lluvia y con el barro, que se sentía blandito y fresco bajo los pies! El ángel de la reconciliación sonrió con compasión y le preguntó qué sería lo que le haría realmente feliz en el Paraíso. El ángel más pequeño lo pensó durante unos instantes y luego le susurró al oído: "en casa, debajo de mi cama, hay una caja. ¡Ay, si la pudiera tener aquí...!".  El ángel de la reconciliación asintió con la cabeza: "La tendrás", prometió, y envió inmediatamente a un mensajero celestial en su busca.



A lo largo de todos los intemporales días posteriores, todo el mundo se asombró del inexplicable y extraño cambio que había experimentado el ángel más pequeño. De repente era el más feliz de todos los ángeles, y su comportamiento y aspecto fueron a partir de ese instante tan ejemplares, que nadie tuvo nada que reprocharle jamás.



Un día, llegó la Buena Nueva de que Jesús, el Hijo de Dios, iba a nacer en Belén de la Virgen María. Semejante noticia desató una alegría sin igual y todos los ángeles y arcángeles, los querubines y serafines, el guardián del portal del cielo y demás moradores del reino celestial dejaron sus quehaceres cotidianos: querían preparar sus regalos y presentes para el Hijo de Dios. Todos estaban muy atareados; todos, salvo el ángel más pequeño. Éste se encontraba sentado en el escalón más alto de la escalera celestial confiando, con la cabeza apoyada sobre las manos, en que se le ocurriría una idea para unbuen regalo. Pero por mucho que pensaba y pensaba, no daba con nada que pudiera ser sido digno del Niño divino.


El momento del gran milagro se aproximaba de manera preocupante, cuando le surgió la feliz idea. Llegado el gran día, sacó el regalo de su escondite, detrás de una nube, y lo colocó ante el trono del Señor. Sólo era su pequeña caja, tan manoseada, pero que contenía todas esas cosas preciosas que seguramente hasta al Hijo de Dios harían feliz.



Y ahí estaba, esa pequeña y modesta cajita, entre todos los valiosísimos regalos de los demás ángeles del paraíso; regalos de un esplendor y de una belleza que el mero reflejo de su brillo iluminó el cielo y el universo entero. Al ver todo ese lujo, el ángel más pequeño se entristeció sobremanera y reconoció que su regalo no era apropiado. Le hubiera gustado poder recuperarlo, pero ya era tarde; la mano de Dios se estaba deslizando sobre los demás regalos. De repente, se detuvo justo sobre el humilde regalo del ángel más pequeño. Pobrecillo, observaba tembloroso mientras se abría la caja, dejando al descubierto ante los ojos del Señor y los de los demás habitantes del reino todo aquello que le quería regalar al Hijo de Dios: una mariposa con alas de color amarillo dorado que él mismo había capturado en las montañas, un huevo azul cielo que había caído de un nido entre las ramas de un olivo, dos guijarros blancos que había encontrado en el fango de la orilla del río y un trozo de cuero que en su día había pertenecido al collar de su fiel amigo de cuatro patas…



De los ojos del ángel más pequeño brotaban gruesas lágrimas, tan tibias como amargas. ¿Cómo pudo haber pensado que aquellos cachivaches le habrían gustado al Hijo de Dios? Invadido por el pánico, se dio la vuelta e intentó escapar para esconderse de la ira divina del Padre celestial, pero tropezó con una nube, tan torpemente, que rodó hasta el trono del Todopoderoso. De pronto, un atronador silencio se apoderó de la ciudad celestial, sólo interrumpido por el desgarrador sollozo del ángel más pequeño. Al instante, se elevó  una voz, la voz de Dios, que dijo: "De todos estos regalos, esta caja es la que más me gusta. Contiene cosas de la Tierra y del hombre, y mi Hijo ha nacido para reinar sobre ambos. Acepto este regalo en el nombre de mi hijo Jesús, nacido hoy de María en Belén".



Todos permanecieron callados y, de inmediato, la cajita del ángel más pequeño comenzó a brillar con una luz como jamás antes se había visto, cegando a todos los ángeles presentes. De ahí que ninguno de ellos pudiera observar como la cajita se alzaba resplandeciente desde el trono de Dios, y que sólo el ángel más pequeño la viera cruzar el firmamento, veloz como un meteoro, hasta posarse como una clara señal en lo alto de un humilde establo, donde acababa de nacer un niño...



The Littlest Angel, De Charles Tazewell

Traducción Caroline Rott

viernes, 2 de diciembre de 2016

Para Andres: Que Pacheco llegue hasta donde estes




PARA ANDRÉS
Querido hermano, la vida te lleva a sumarte a todos aquellos que deben pasar la navidad lejos de nosotros y desde ya te extrañamos, y te deseamos y auguramos los mayores éxitos y la felicidad que mereces .

Para ti y para todos los amigos y familias que deben vivir otra NAVIDAD lejos del terruño, les comparto este video del 2011 con nuestro mayor cariño y un fuerte abrazo desde la sombra de El Avila: que La Navidad que nos trae PACHECO les llegue hasta donde estén…





miércoles, 30 de noviembre de 2016

Por los Jefes de Tropa / que larga sea su hitoria y eterna se leyenda


Nuestra historia transcurre un sábado cualquiera, de un año cualquiera, en cualquier ciudad o pueblo de Venezuela, en cualquier parque, plaza, terreno, colegio: en resumen un sábado scout en un local de tropa... ...

A partir de las dos de la tarde, los scouts van llegando de diversas maneras: los águilas – que viven todos en el mismo edificio – vienen juntos y chalequeándose unos a otros, van contando chistes y riéndose muy duro; algunos de los tigres subieron hace ya mucho rato, y llevan rato integrados a una “caimanera” de futbolito que parece que no terminara nunca, los restantes – entre los que se cuenta el GP –  llegaran corriendo y sin aliento casi sobre la hora de inicio; los búfalos van llegando poco a poco – “piano piano se va lontano” diría Saverio el nuevo SGP, parafraseando el acento de sus ancestros italianos –  a la mayoría de los búfalos los trae su mamá en la camioneta de la familia, uno de ellos – evidentemente el GP – abren la puerta trasera y sacan el banderín rojo y blanco que cual “retrato de Dorian Gray” siempre parece casi nuevo, a este GP lo reconocemos rápidamente por la vieja canción que dice: ♪♪♪♪ tiene nuestro Guía condecoraciones ♪♪♪ de las que se ponen todos los bribones ♪♪♪♪


A las dos y quince, llega un joven de entre 22 y 27 años, porta el mismo uniforme que ellos, trae un pequeño morral, un balón, un largo mecate de sisal que compro en el Estado Lara y la cara iluminada de una Gran Sonrisa.

Rápidamente los scouts de arremolinan alrededor del él y cada uno recibe un apretón de mano izquierda, una agradable sonrisa y un comentarios personalizado. Mientras saluda a cada uno por su nombre, el joven los va contando en su cabeza – 6 águilas, 9 tigres, 8 búfalos, total 23 faltan 5 por llegar hoy y solo 9 para la meta de abrir la cuarta patrulla a finales de este año – y mientras lo hace deja correr sus recuerdos, hasta un sábado hace más de un año: recién había terminado la universidad, y mientras espera la graduación, se había quedado trabajando en la misma empresa de ingeniería en que había hecho sus pasantías, ese sábado tuvo que ir a terminar un trabajo y al final de la tarde había decidido pasar a visitar a su tropa scout, al llegar se dio cuenta que a la tropa la estaba dirigiendo su viejo JT, increíble: ya habían pasado 15 años de la primera vez que había tomado un pito.    


Luego de saludarlos, el joven se lleva la sorpresa de que el Jefe de Tropa se había retirado y la tropa quedaba a la deriva. Por lo que el Jefe de Grupo (su viejo JT), había vuelto a sacar su “silbato scout” de la gaveta de la mesa de noche. Se queda aquella tarde, colabora con el Juego Final (un quemado con pelotica de goma) y, antes de irse, acuerdo pasar: “un ratico, la semana próxima, para ayudarte con algún juego”.


Este “cuento y su final” ya lo conocemos muy bien, (Walt Disney lo explico y recreo excelentemente bien en su imperecedera película de 1966: Síganme muchachos - Follow Me, Boys!, se la recomiendo a todos los JT), y se repite cada semana en muchas tropas de cualquier parte, lo que nos hace preguntar: ¿Qué lleva a estos dirigentes de tropa (y aquí cabe: de manada, de clan, de grupo o institucionales) a dedicar tanto de su tiempo a sembrar valores en jóvenes que “no son nada de ellos”?, ¿Qué esperan cosechar, si esos valores tardaran años en ser aplicados y tener efectividad?, ¿Qué hace que dedique Fines de Semana, Carnavales, Semanas Santa, Vacaciones y su Vida a dirigir: "SU TROPA SCOUT"?
Habrían muchas respuestas validas y posibles: (i) Agradecimiento por lo recibido cuando fuimos scouts: a nuestros dirigentes, nuestro Grupo, el Escultismo todo; (ii) Añoranza de que cualquier tiempo pasado fue mejor; (iii) Satisfacción personal por dirigir una BUENA TROPA; (iv) Y muchos mas de ese mismo estilo que repito son validas, humanas, posibles...  

Pero estoy convencido de nada de esto debe ser suficiente, y por lo tanto debe existir una razón superior, por la que estos Jóvenes Dirigentes invierten tanto tiempo, esfuerzo y hasta su escaso dinero, para de forma voluntaria y altruista dedicarse a la dirección de una Tropa Scout: La respuesta la obtengo cada día, cuando veo a “mis scouts” (entregue la tropa del San Cayetano a Jose Félix Rivas y Javier Marquez hace ya 23 años a finales de 1993), convertidos en hombre de bien, en padres de familia, en agentes de cambio de la sociedad, en CIUDADANOS. Entonces me dio de cuenta que, que los Dirigentes Scouts, sembramos hoy, para que otros puedan: “comer mañana lo que hoy plantamos”, y aunque solo fuera para honrar a aquellos desconocidos que sembraron ayer lo que hoy “nos toca comer a nosotros”, vale la pena la tarea.

Follow Me, Boys!


Por eso, debemos seguir sembrando para que otros cosechen y disfruten de la cosecha.

Por eso continuamos cada semana, con este proyecto de #MeLoContaronAlrededorDelFuego para que alguien, algún día coseche lo sembrado.

Para y por todos los Jefes de Tropa de Ayer, Hoy y Siempre:
cuatro JT del San Cayetano
Ildemaro Trías, Jose Felix Rivas, Juan Rodrigo, Kenneth Peraza

QUE LARGA SEA SU HISTORIA

Y ETERNA SU LEYENDA







SEMBRAR Y COCECHAR



por Jorge Bucay, “Cuentos para pensar”




En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.



Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.



¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.



Contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.



¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?



Siembro -contestó el viejo.



Qué siembras aquí, Eliahu?



Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.



¡Dátiles!! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez.



El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.



No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...



Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?



No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé.. lo he olvidado...pero eso, ¿qué importa?





 Mira, amigo, las datileras tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.



Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.



Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.



Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.





Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera.



Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.



Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.




Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte.



De: Jorge Bucay. Cuentos para pensar.

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Pterodáctilo Ancestral

Noviembre 2016