martes, 15 de octubre de 2019

Amanece el martes 15 de octubre de 2019



Amanece el martes 15 de octubre de 2019: Muy buenos días por la mañana y muy buenas tardes por la tarde según corresponda a cada uno de Ustedes, hoy ajustamos la hora del envió de nuestro habitual mensaje matutino para ajustarnos a Ernesto y al inicio de su maestría de Periodismo y Comunicación Digital ABC-UCM 2019-20 … … …



Queridísimo Ernesto Alexander: Hay cosas buenas que le pasan a los que esperan por ellas, pero las mejores cosas le pasan a los que van por ellas, hoy inicias un nuevo reto, una nueva oportunidad que has logrado con tu esfuerzo, tu tenacidad, tu certeza y tu incansable dedicación, recuerda que las oportunidades nunca son producto de la casualidad o de las hadas, sino que son el resultado del trabajo fecundo y creador.


No olvides que para ti este es solo el inicio de una nueva etapa en tu vida, aprovéchala, disfrútala, gózala y siempre pero siempre-siempre se feliz: estos fueron tus sueños, hoy son tus planes y mañana serán tus éxitos.


En el camino: encontraras escoyos, habrá escépticos, cometerás errores, pero con trabajo continuo, con convicción y con confianza en ti mismo, y en todos aquellos que te amamos, rodeamos y apoyamos, no tendrás límites en tu vida, tu éxito estará asegurado.


Un brindis por ti: Trabajar duro por algo que te interesa es estrés, pero trabajar duro por algo que amas es pasión … … …



Tus Padres que te aman
15 de octubre 2019

martes, 3 de septiembre de 2019

taki ti takí, taki ti tá

taki ti takí, taki ti tá

Apenas salió del aeropuerto Simón Bolívar, el calor de Maiquetía golpeo al joven de veinticinco años con una sensación que nunca había imaginado posible, por eso se apresuró a buscar la frescura del aire acondicionado, entrando al asiento trasero del FORD LTD NEGRO en que el chofer lo esperaba para llevarlo hasta Guatire.

El chofer intento plantear una conversación intrascendente, de esas con que no se quiere arriesgar absolutamente nada, pero: entre el jet lag (que ya existía, aunque no estaba bautizado por esos tiempos), el entumecimiento de largas horas de vuelo en aquel minúsculo asiento y el arrullo de aquella conversación, simplemente se quedó dormido.

Al despertar, el vehículo estaba entrando al estacionamiento de la pequeña fábrica de marcos metálicos para puertas y ventanas. El nuevo dueño (nieto del fundador), había decidido repotenciar la planta comprado una vieja plegadora semiautomática de segunda (o tercera) mano, y a él lo habían contratado para ponerla a punto. A pesar de su corta edad, contaba con amplísima experiencia en aquellas viejas máquinas de los años cincuenta, ya que desde antes de los diecisiete años ayudaba a su padre y su abuelo, quienes se habían especializado en el mantenimiento y la repotenciación de las mismas desde hacía muchísimo tiempo, y para «tutte le fabbriche» instaladas a lo largo de las riberas del «Lago Maggiore», ellos eran la mayor institución en lo relativo al subsistencia de esas vetustas máquinas.

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Al llegar a la planta, Luca conoció a Ferdinando Cori: el nuevo dueño (joven ítalo venezolano de tercera generación, quien, estaba decidido a aprovechar al máximo los créditos industriales promovidos por CAP-I, para convertir el «il laboratorio del nonno» en una verdadera industria), a Ña´Carmen Cruz: la administradora de la empresa (una negra barloventeña que aparentaba unos sesenta y dale años quien hacía de administradora, jefa de recursos humanos, responsable de servicios generales, compradora y secretaria desde las ya lejanas épocas en Don Benedetto, el abuelo de Ferdinando, dirigía la empresa, fue ella quien coordino todo lo relativo al viaje con Luca, y sus contactos con el resto del personal), a Boris: «il caposquadra» (un viejo de edad y origen totalmente imprecisos, que hablaba un dialecto indescifrable, y que además de ser el alma de la producción, de la calidad, del mantenimiento y de la seguridad del taller, se encargaba de todo aquello que sus patronos le encomendaban) y finalmente Rosalinda: la recepcionista y asistente de Carmen (una preciosa negra oriental de unos dieciocho años, que haciendo honor a su tocaya del poema de Ernesto Rodriguez: «tenía los senos bonitos, como las rosas abiertas, pulpa de amor en el centro de sus pupilas saltonas, como las frutas pintonas que dicen mucho por dentro»). Con todos ellos de una u otra manera comenzó a trabajar Luca en su inmenso apuro de terminar el trabajo antes del viernes.

Y es que, el joven Luca guardaba para si un inmenso secreto. La verdadera razón de su visita, poco o nada tenía que ver con la «vecchia piegatrice», su viaje a estas tierras, estaba motivado por su inmenso deseo de escuchar el toque de tambores en Curiepe. Desde que había visto un documental en la RAI sobre la celebración de los tambores de San Juan en aquel remoto Barlovento Venezolano, había quedado enamorado de todo aquello: de la tierra ardiente, de la fiesta, del taki ti takí, taki ti tá, de sus colores, del ambiente desenfrenado y libertino, del ron y la caña clara, de los tambores, de las negras con cintura prieta y del taki – taki sobre la mina.

Por eso: cuando llamaron de Venezuela pidiendo un presupuesto, se afano en convencer a su padre y su abuelo de que él ya estaba listo, y podía encargarse de ese trabajo. Por eso: desde el principio había cuadrado el viaje para que le coincidiera, con el sábado 24 de junio de 1978 día de San Juan (que to´lo tiene, y to´lo da). Por eso: antes de salir del aeropuerto de Malpensa vía Roma y Caracas, le había pedido a la Administradora de la fábrica la Sra. Rosalía Cruz, que le ubicara un «ostello o locanda», en el pueblecito oriental o en sus alrededores, y que le recomendara un chofer de confianza que pudiera llevarlo el viernes al terminar con los trabajos de la fábrica y buscarlo el lunes por la mañana. Por eso: se había propuesto terminar a como diera lugar con todos los trabajos de la plegadora antes del mediodía del viernes, de manera de pasar la noche de San Juan en la Plaza Bolívar del pueblo. Por eso: desde y para siempre, a más de ocho mil kilómetros de distancia, y sin saberlo, el joven italiano había atado su destino con Curiepe.

Al llegar, y luego de las presentaciones, y la palabrería esperada, le preguntaron si quería ir a comer y a descansar al hotel, pero las prioridades de Luca estaban muy claras, y decidió ir con Boris para revisar el estatus de los trabajos que vía télex había solicitado, le adelantaran antes de su arribo a la planta. Lo que vio le agrado, el multiuso de la planta, había realizado los trabajos encomendados con precisión y acatamiento prusianos, por lo que todo estaba mucho mejor de lo esperado. Como a las dos horas de estar trabajando, Rosalinda se les acerco con par de arepas de “Reina Pepeada” adornadas con tomate margariteño, y dos polarcitas vestidas de novia, los hombres detuvieron el trabajo y los tres se sentaron sobre unos bancos del taller para catar la cena, ya a Luca le habían contado de este exótico manjar del Caribe, pero al probarlas pensó que ninguna de las alabanzas escuchadas, le hacían honor a aquella exquisitez. Y es que el placer se volvía exquisito, al armonizarlo con la sonrisa, la risa y el taki ti tá de aquella exuberante Rosalinda.





Al rato se les acerco Ña´Carmen, y les dijo (les ordeno) que ya era hora de retirarse, Luca aprovecho para preguntar:





  • Signora Cruz, Posso localizzare l'ostello a Curiepe?



  • Reservamos en el mejor del lugar del pueblo, sin embargo, insistimos que esa desvergüenza no es adecuada para un caballero como Usted, ese libertinaje es cosa de negros, allí manda el maligno, y se ven cosas que los cristianos no podemos ni mentar – contesto la mujer mientras se santiguaba repetidamente, y procedió – pero si Usted insiste mañana temprano, Rosalinda llama para confirmar, pero yo creo que no debe ir, eso son cosas del maligno, esos son cosas del maligno… …


Boris se mantuvo estoico, eso no era con él, pero los dos jóvenes rieron a coro, en una complicidad propia de una pareja de muchos años, lo que no pasó desapercibido para la vieja Ña´Carmen.

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

De esa misma manera, paso el resto de la semana: Luca y el viejo Boris automatizando y poniendo a punto la plegadora desde el amanecer hasta bien entrada cada noche; Ferdinando Cori llamando desde las oficinas de Caracas para verificar ¿CÓMO VA TODO?, ¿NECESITAN ALGO?, ¿TERMINAN A TIEMPO?; la Sra. Cruz ordenando, mandando, coordinando y convenciendo a Luca de que bajo ningún concepto debe ir a Curiepe, porque: «esos son cosas del maligno»; y Rosalinda llevándoles el almuerzo, la cena, cafecitos bien cargados (como le gusta a Boris) durante todo el día de cada día, y polarcitas bien frías al anochecer, pero sobre todo: alegrándole a Luca las mañanas, las tardes y las noches con su figura, su voz, su sonrisa, su risa, su piel azabache, sus rojos labios, sus ojos negros, su olor, su taki taki al caminar, con su sola existencia.

Y finalmente llego el viernes, y como estaba programado el trabajo estaba culminado, la «piegatrice» estaba lista, y temprano en la mañana, los tres Cori´s llegaron a Guatire para participar en el arranque de la misma, el escenario estaba montado: los tres dueños en primera fila, detrás la Sra. Cruz y Rosalinda (que hoy  lucía un apretado pantalón Olímpico, de aquellos de «QUE BUEN PANTALÓN», de color blanco, una extraordinariamente bien ajustada franela que resaltan sus abundantes atributos, y todo rematado por unos zapatos de puntiagudos y altos tacones rojos, más propios de un cabaret que de una planta industrial), frente a los dueños Luca (como un director de orquesta) parado frente a su obra, y finalmente Boris junto a un ayudante, alrededor a la plegadora. Sin esperar instrucciones, el ayudante paso el breaker de potencia, y Boris le dio instrucciones a la máquina, taki ti takí, taki ti tá comenzaron a sonar los viejos engranajes movidos por aquellos nuevos servomotores, taki ti takí, taki ti tá sonaban las veteranas levas mientras se despertaban de años de óxido y herrumbre, taki ti takí, taki ti tá retumbaba todo el taller, y de inmediato la vieja plegadora repotenciada, comenzó a producir una larga serie de marcos de ventanas. Solo los aplausos del público, acallaron el ruido de la plegadora. Y por no tener más nada que hacer ni observar: así como había comenzado hacía apenas una semana, la repotenciación de la pequeña fábrica de marcos metálicos, para puertas y ventanas de Guatire, se terminó.

Luego de las felicitaciones, los agradecimientos y las despedidas de rigor: abuelo, padre y nieto, se despidieron y en procesión se apresuraron en buscar el FORD LTD NEGRO del año, para acortar al máximo su permanencia en el calor de Guatire e iniciar de inmediato su retorno a Caracas, taki ti takí, taki ti tá suenan los tacones de Rosalinda corriendo tras ellos para que le firmaran algunas órdenes de compra, antes de partir.

Mientras los dueños se van Luca y Ña´Carmen, se despiden en la oficina:

  • La ringrazio molto per tutta Signora Cruz, senza il tuo prezioso aiuto non avrei potuto finire entro la settimana– dice Luca mientras la besa en ambas mejillas.

  • No hay de que muchacho, fue solo trabajo en equipo, te felicito – contesta la Doña, dándole un beso en la mejilla, y continuo – Boris, ya te está esperando con la Pickup para llevarte a Curiepe, pero yo insisto que deberías suspender ese viaje, «esas son cosas del Maligno».



  • Stai calmo, signora Cruz, mi prendo cura di me stessa, grazie mille per tutto – contesto/grito el Luca que ya se dirigía hacia el estacionamiento con sus maletas en la mano.


Luca abordo la pickup, notando la infinita diferencia entre la comodidad del FORD LTD que lo busco en Maiquetía, y la de esta FORD F150, que le asignaron para concluir su viaje. Pero sin pensarlo mucho abordo el puesto de copiloto, y de inmediato ambos hombres salieron hacia el viejo caserío, situado a solo 100 Km de Caracas, y que fue fundado hacia el año 1721 por el «Negro Juan del Rosario Blanco y su partida de negros libres y cimarrones, a las orillas del río homónimo», la idea de los dos hombres era llegar al poblado esa misma noche para escuchar y participar en el taki ti takí, taki ti tá, con la que todos las noches del 23 de junio los descendientes de Juan del Rosario conmemoran el bautismo de Jesús por San Juan durante la noche más mágica del año, la Noche de San Juan.

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá





Boris lo dejo frente a la posada que había contratado Ña´Carmen, justo a tiempo para que Luca entrara, dejara sus maletas y se uniera a la fiesta al filo de la media noche, en el mismo instante cuando se encienden las hogueras, y el taki ti takí, taki ti tá se apodera del ambiente, envolviendo todo con su magia: en cada esquina el calor de una hoguera, con cada hoguera el frenesí del taki ti tá de los tambores, y al son de ese taki ti tá las negras ardientes de cinturas prietas, llenándolo todo con sus cuerpos, con sus risas, con el taki ti tá de sus cinturas, con sus senos ardientes listos para explotar, y con sus negras cabelleras batiéndose al ritmo de la música, recordando épocas cuando a sus esclavas abuelas solo les daban unas cortas noches al año para que festejaran a su manera, y lo hacían diciendo a sus amos que bailaban en honor de San Juan Bautista, cuando de verdad lo hacían por Shangó, por Yemanyá y Oxún, por Obatalá, o por el mismísimo Elegbará.

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Luca compro un par de botellas de caña clara, empino la primera y bebió un larguísimo trago, sintiendo como el líquido le quemaba por dentro, con la misma intensidad con que las llamas de las hogueras alumbraban las blancas paredes de la centenaria y única iglesia de Curiepe, luego comenzó a caminar hacia la Plaza Bolívar, cuando una bella negra se le paro al frente y comenzó bailarlo, Luca intento seguirle los pasos, guiado por las risas y los movimientos de la hembra, hasta que está soltó una larga carcajada, le quito la botella de la mano, saboreo si reparos la transparente bebida, y luego la compartió con el joven italiano mediante un largo y caliente beso, al terminar – entre risas – se apartó del joven, y continuo con su taki ti takí, taki ti tá perdiéndose entre el bullicio del pueblo… …

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Luca continuo adentrándose en aquella fiesta, al calor de las hogueras, del Caribe, de los tambores, de la bebida, de las hembras… … y entonces sin más la vio, en medio de su euforia, en medio de sus deseos, en medio de su lujuria, en medio de su embriaguez la reconoció entre la multitud, era ella, tenía que ser ella, solo podía ser ella, llenándolo todo con su figura, su voz, su sonrisa, su risa, su piel azabache, sus rojos labios, sus ojos negros, su olor, su taki taki al caminar, llenándolo todo con su sola existencia, ella también lo vio, lo reconoció, se carcajeo y continuo bailando, continuo moviéndose al son de aquel contagioso e interminable… …

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Luca se apresuró a alcanzarla, corrió mientras atravesaba la multitud, pero cuando finalmente logro llegar al sitio donde la negra bailaba, ya ella allí no estaba, como loco la busco, ¿de verdad la había visto, o solo eran sus más profundos deseos, bañados por aquella caña?, ya presa de la locura, Luca continúo adentrándose en aquel bullicio, bailando, bebiendo, apeteciendo, deseando, y al rato – a lo lejos – nuevamente la descubrió, bailando alrededor de otra de las hogueras, era ella, tenía que ser ella, solo podía ser ella, llenándolo todo con su figura, su voz, su sonrisa, su risa, su piel azabache, sus rojos labios, sus ojos negros, su olor, su taki taki al caminar, llenándolo todo con su sola existencia, ella también lo vio, lo reconoció, se carcajeo y continuo bailando, continuo moviéndose y contorsionándose al son de aquel contagioso e interminable… …

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Ahora Luca, corrió como poseído, empujando todo a su paso, apartando todo en su galopada, sudando por el calor del Caribe, de las hogueras, de la carrera, de la bebida, del deseo por aquellas exuberantes hembras, y de aquel interminable taki ti takí, taki ti tá que ya le retumbaba por dentro, y al llegar – nuevamente – ya ella no estaba allí. Envuelto en su locura Luca grito, busco, rebusco, escruto, y nada ella ya no estaba… … cuando de repente – ¿o al rato? – nuevamente la descubrió – a lo lejos – bailando alrededor de otra de las hogueras, era ella, tenía que ser ella, solo podía ser ella, llenándolo todo con su figura, su voz, su sonrisa, su risa, su piel azabache, sus rojos labios, sus ojos negros, su olor, su taki taki al caminar, llenándolo todo con su sola existencia, ella también lo vio, lo reconoció, se carcajeo y continuo bailando, continuo moviéndose y contorsionándose al son de aquel contagioso e interminable… …

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

Aquel acto se repitió, una, dos, miles e infinitas veces, durante aquella noche sin fin, durante aquella fiesta sin final, en la que sumergido en la bebida y poseído por la locura, Luca recorrió una, dos, mil o infinitas veces, cada calle, cada plaza, cada acera, cada esquina, cada hoguera de Curiepe, y entonces a llegar al rio, una vez más la vio, la descubrió, esta vez no bailaba alrededor de las hogueras, esta vez no se confundía entre la multitud, ahora la veía definida, clara, sin dudas, como una diosa negra, como una divinidad de ébano, parada en la otra orilla del rio, a todo el borde de la selva, sonriéndole, haciéndole señas e invitándolo a seguirla, llenándolo todo con su figura, su voz, su sonrisa, su risa, su piel azabache, sus rojos labios, sus ojos negros, su olor, su taki taki, llenándolo todo con su sola existencia, con su baile, al son de aquel contagioso e interminable… …

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

El lunes por la mañana, todo era algarabía y conmoción en la pequeña – y recientemente repotenciada – fábrica de marcos metálicos, para puertas y ventanas de Guatire. Rosalinda y Boris, totalmente perplejos ojeaban la edición del día de LA VOZ DE GUARENAS, completamente abierta sobre la mesa de la oficina:

CURIEPE CONMOCIONADA POR
EL ABOMINABLE ASESINATO DEL JOVEN TÉCNICO ITALIANO

Las autoridades y la comunidad curiepense, continúan indignados e impresionados, por el aborrecible asesinato del joven Luca Ruggerie, técnico italiano que decidió realizar una visita turística, para conocer la folclórica celebración de la Fiesta de San Juan, en esta bella zona turística de la parroquia Curiepe del Municipio Brión, en la región de Barlovento, del estado Miranda. El cuerpo del joven técnico fue hallado por unos conuqueros en la tarde del sábado 24 de junio, en la zona conocida como el altar de piedra. Al lugar se trasladaron los oficiales del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial para realizar las investigaciones de rigor… … … …

¿EL REGRESO DEL CHUPACABRAS?

Este reportero, pudo conversar con Rafael Bastardo y Pedro Mesa, los conuqueros que el pasado sábado, se dirigían a sus conucos, para encontrarse con el cuerpo sin vida del Luca Ruggeri de 25 años, de origen italiano. Los parceleros, comunicaron a LA VOZ, que lo que más les impacto, fue que, aunque el cadáver presentaba graves heridas y con la cabeza totalmente separada del cuerpo, no habían manchas de sangre, o rastros de la misma, sobre el denominado Altar de Piedra, en donde fue hallado por ellos… … … …  


taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá

A media mañana, cuando Ña Carmen llego a la planta, Boris se le quedo mirando de medio lado, como quien no quiere ver la cosa: la mujer representaba muchos años menos que los que aparentaba cuando se despidieron el viernes, sus cabellos ayer repletos de canas, hoy lucían un nuevo y extraordinario brillo, los senos caídos y arrugados del viernes, ahora hacían alarde de plenitud, invitando a la lujuria, y al placer. Su piel presentaba ahora un extraño y nuevo brillo, que hacía tiempo no tenia, y su todo era el de una bella y apetecible mujer.

Al pasar frente a la mesa, en donde Rosalinda y Boris leían la prensa, se paró un momento, y les dijo: «Yo le dije a ese joven que no debía ir a Curiepe, que ese no era lugar para él, que yo creía que allí no debía ir, que eso eran cosas del maligno, que eso eran cosas del maligno – y poniendo sus ahora tersas manos sobre los hombros, del ”il caposquadra” y su asistente, les dijo – y siempre es muy bueno recordar, que no es sano meterse con el maligno»

taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá / taki ti takí, taki ti tá




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Pterodáctilo Ancestral,
Caracas, 2 de agosto de 2016

martes, 27 de agosto de 2019

Adios Madrina

Mis Padrinos Luisa Rodríguez y Dionisio Martín
Queridísima Madrina: Hoy te vamos a despedir, en el viaje que emprender para reencontrarte con tu eterno amor: mi Padrino Dionisio.

En momentos como estos, los recuerdos se revuelven, y nos llenamos de nostalgia, por aquellos, ya lejanos años de infancia, cuando pasamos tantos y tantos días en tu querida Quinta Aleluya de El Marqués, en donde, con tus hijos (que más que primos fueron y son mis hermanos), fui muy feliz. En mi vida, los Scouts siempre fueron importantes, y en muchos sentidos, tu casa, tu hogar, fueron mi base para esos años, en que junto a Dionisio fuimos scouts de la patrulla Tigres del San Cayetano.

Muchas tardes en tu casa, muchas cenas en tu cocina, el desayuno el día de mi Primera Comunión en tus jardines, las cenas de navidad en El Pozo (con mi Padrino siempre apurado, creo que de él – para bien y para mal – herede el amor por la puntualidad), las infinitas y gratificantes conversaciones con mi padrino, llegar – con Dionisio – caminado a tu casa desde alguna fiesta en la noche en Horizonte o El Marques, y muchos otros recuerdos más que hacen que hoy al extrañarte, extrañe también mi infancia, mi juventud, mi formación, y aquellos tiempos cuando éramos muy felices y lo sabíamos.

Entre lo mucho que debo agradecer a mis padres en esta vida, siempre resaltare el haberlos elegidos a Ustedes como mis Padrinos.











Don Bosco nos dijo a los Salesianos que la Santidad consistía en estar siempre alegres, y en ese sentido la Madrina Luisa fue de las personas más Santas que he conocido.




Chao Madrina, cuídanos desde esos jardines del Cielo, que debes estar llenando con tus cantos, tu risa y tu contagiosa alegría. Dale un abrazo a mi padrino y a mi padre de mi parte.




Un beso
Juan Rodrigo
















domingo, 16 de junio de 2019

DESPEDIDA, EN LA TASCA DE JUAN


MI REGALO DEL DÍA DEL PADRE 2019, ERNESTO ALEXANDER VOLVIÓ A ESCRIBIR CUENTOS, Y ADEMÁS A “SU ESTILO QUIROGA” QUE SON LOS QUE YO MAS DISFRUTO, LO COMPARTO CON USTEDES, FELIZ DÍA DEL PADRE PARA TODOS… … … …



DESPEDIDA EN LA TASCA DE JUAN

Ernesto Alexander Rodríguez Eiris





Lluvia, que cliché… …

Pero no debía sorprenderse, a pesar del azar el universo tiene su propio lenguaje para subrayar los hechos importantes. Se bajó de su auto y entro de nuevo a la Tasca de Juan, su viejo hogar, donde había ido al cerrar cada caso en su larga carrera de detective por lo que era apropiado ir en su último día.



Dejo caer su cigarrillo en el suelo, apagándolo con un rápido movimiento del pie y entró con calma. Camino directo hacia la barra luego de dejar su vieja chaqueta en el perchero de la entrada. El viejo lugar tenía la misma apariencia de siempre, un cruce entre pub de Liverpool y taguara caraqueña que se reflejaba en sus sillas de plástico, sus fotos de los Beatles y Simón Díaz y en su siempre extraña selección musical que podía pasar de una vieja salsa o un triste bolero a lo más recordado del rock, en general lo que le gustará a Mario el viejo cantinero dueño del bar que nunca ha querido explicar el nombre. Al sentarse las cornetas tocaban algo de Johnny Cash, el hombre de negro que por amor bajaba al infierno, “Down, down, down and the flames went higher”.



Al sentarse en la barra Mario lo saludo con su trago de siempre: Ron en las rocas, y un cómodo – Va por la casa detective – Antes de preguntar por sus planes para retiro.



La verdad es que luego de 20 años finalmente empezaba a sentirse fuera de lugar en la vieja barra. El resto de los comensales se formaba por jóvenes universitarios o recién graduados, esos que buscan sitios con música diferente para acompañar sus tragos y escapar por unas horas del caos capitalino. Para empezar el detective era el único que dejaba su arma en el cinto, y uno de los pocos que seguía pidiendo los ceniceros.



Había conocido la vieja tasca al salir de una escena del crimen cercana. El cadáver de una joven fue hallado en su apartamento luego de varios días, cuando los vecinos reportaron el hedor. La joven fue apuñalada, pero en puntos no vitales y finalmente estrangulada.  Alguien quiso verla sufrir, pero no parecía haber un motivo lógico detrás, no hubo forma de encontrar culpable, es imposible si no puedes conseguir un motivo.



Irónicamente aquel viejo local, y su vieja rocola siempre lo habían hecho sentir cómodo, pero hoy no. Era su último día allí, pensaba partir dejando el caso sin resolver, y eso no estaba bien, dejar a la pobre chica muerte sin entender siquiera porque había muerto.



- ¿Sabes que dijeron los forenses? – pregunto cómo sin explicar. Mario supo de inmediato a que se refería así que lo dejo terminar – Que no había motivo real, solo querían verla morir – El comentario salió con una ironía quizás natural, o quizás mostraba su cambio natural. Después de todo este tiempo la muerte le causaba algo de gracia.



Mario se rio un poco – A todos nos divierten cosas diferentes – agrego sin demasiada preocupación. Sobre la mesa el viejo revolver brillaba, demasiado frío para su propio bien.



El detective sonrió por lo bajo – Si, pero a veces me gustaría entender – Ese era el punto, después de tantos años era lo único que pedía. Durante todo ese tiempo nunca pudo unir los puntos, nunca llego a entender por qué querría ver a alguien morir.



La decisión la tomó en un instante. Agarro el viejo revolver y tiró del gatillo, el rostro de Mario por un instante mostró más sorpresa que terror mientras intentaba presionar el lado derecho de su pecho. La gente abandonaba el bar corriendo mientras la rocola seguía sonando sin grandes preocupaciones.  Otro disparo, ahora el estómago, un hombro, el pecho y Mario finalmente cayó al suelo. La vida Salió de su cuerpo en poco tiempo, dejando a atrás el frío cadáver y un completo desorden en el mostrador.



El detective apago el cigarro en el cenicero. Sonrió por lo bajo por la canción que acababa de empezar se puso su gabardina y salió caminando del bar. Antes de que unieran los puntos en base a algún testimonio en ya no estaría en el país, y además sabía que por encima de cuatro disparos la policía solía achacarlo todo a un ajuste de cuentas. Su única preocupación es que después de esto aún no entendía demasiado.



En el fondo sin inmutarse a lo ocurrido Johnny Cash cantaba, probablemente desde alguna prisión.

♫♪♫♪ ¡ Shot a man in Reno just to see him bleed ! ♪♫♪♫



Ernesto Alexander Rodríguez Eiris

Caracas, domingo 16 de junio 2019

sábado, 24 de noviembre de 2018

Nostalgias Heredadas, dia #02- La Isla Baja




Cual niño apenado: El Teide había permanecido oculto, tras las nubes, durante todo el primer día en La Isla. Pero a la mañana siguiente, muy temprano, lo primero que hice al levantarme fue asomarme al balcón de nuestra habitación en el Hotel Marte (con vista al Oeste de la isla), y allí – a lo lejos y entre densas brumas mañaneras – finalmente se nos insinuaba, se nos mostraba el imponente volcán isleño, que con sus tres mil setecientos y tantos metros, es la montaña más alta de toda España.

Rápidamente (antes de que se ocultara) tomé las fotos de rigor, y me quedé allí un buen rato, recordando a mis padres y su inmenso amor por sus dos tierras, y de cómo disfrutaron y disfrutan con igual cariño de su entrañable Teide y su amado Ávila, siempre he pensado que en sus corazones se confundían y enmarañaban ambos, y que cuando mi Padre nos llevaba a La Julia – después de sellar su obligatorio cuadro de 5y6, aquellos lejanos domingos en la mañana – sus piernas subían El Ávila y su corazón Las Cañadas.

Al rato se despertó Desiree (aun a tiempo para formalizar las presentaciones de rigor entre El Teide y ella), nos acicalamos y bajamos a desayunar (por alguna razón que desconozco, los desayunos en los hoteles saben a vacaciones). Y luego salimos, vía a El Penitente. Cuando llegamos había tres o cuatro pescadores del lado izquierdo y uno solitario del lado derecho, el cual resaltaba por su camisa estampada, su gorra tipo Mar Caribe y su tabaco (mas isleño que habano), nos acercamos y preguntamos, a sus espaldas:

-      ¿Pican?

-      Nada, desde hace días que no hay nada, ni una viejita de nada – nos contestó el viejo pescador mirando el mar, y luego volteando hacia nosotros – Ñoooooohh, muchacho, ahorita mismito pensaba que Adriana me dijo que Ustedes estaban por aquí, ¿Cómo está tu madre? … …

Desiree y el Tío Pancho (con su camisa estampada) en El Penitente


Hablamos un largo rato, y luego nos invitó para vernos el domingo para almorzar «C O M I D A   C H I N A», en un restaurante que queda un poco más arriba de su casa. Definitivamente este Puerto de La Cruz, da para todo.

Nos regresamos rápidamente al hotel en donde nuestro Baquiano (que casualmente estaba de cumpleaños), nos esperaba para el primer recorrido por la isla, hoy nos tocaba conocer la costa nor-oeste de la Isla: una ruta rica en paisajes contrastantes entre los cerros y las playas.


Y para allá salimos con nuestros ojos y oídos bien abiertos, para conseguir a Cecilia y Rodrigo en cada paisaje, lugar y persona que nos esperaba.


Drago Milenario de Icod de Los Vinos
Una vez que sale del valle de La Orotava, la carretera de la costa atraviesa varios pueblos hoy turísticos y ayer de pescadores, como San Juan de la Rambla, Los Realejos, La Guancha e Icod de los Vinos, que resalta por su famoso y antiquísimo Drago Milenario, una de las plantas más fotografiada, conocida, hermosa y peculiares de toda la isla. Allí nos correspondía entrar para saludar al primo Manolo Padrón Rodriguez (quien debería estar pasando consulta en su clínica veterinaria), pero por la hora, decidimos seguir de largo para verlo a la vuelta (craso error: «nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy», decía mi Padre). Donde sí nos paramos fue en el mirador de San Pedro de Los Realejos, ya que allí hay una añejísima ermita en que se venera al primer papa (tocayo de mi abuelo, mi padre y mi hermano mayor), allí nos detuvimos y pudimos observar entre otras cosas, un valiosísimo tanque dentro de las plataneras, que de inmediato nos hizo pensar en EL POZO aquel que le dio nombre a la finca de los abuelos y a la casa de mis padres en Caracas. 

Charco de Las Lajas en San Juan de La Rambla
A pocos kilómetros al oeste de Icod entramos a la llamada «Isla Baja», una joya de la naturaleza preservada por ásperos e inmensos acantilados, y salpicada por pintorescos pueblos y aldeas que conforman un remanso de paz con la naturaleza, sin perder su antiguo encanto y arquitectura rural. Entre ellos: Buenavista, Los Silos, San Juan de la Rambla, (allí nos paramos a fotografiar el primero de muchos charcos que recorreríamos hoy: el charco de las lajas en San Juan de la Rambla), El Tanque y Garachico. Mi madre cuenta que este último, es el pueblo al que un volcán cambió su historia, cuenta la profesora Cecilia: «…durante los siglos XVI y XVII, Garachico se alzaba como el principal puerto comercial de la isla de Tenerife, con intercambio de mercancías con América y la Península (y de allí a toda Europa). Sin embargo, la erupción del volcán Trevejo – también conocido como Arenas Negras – acabo con el puerto y buena parte del pueblo, sepultándolo bajo capas y capas de lava, y llevándolo a un largo periodo de decadencia, el cual, a la larga, termino favoreciendo el auge de Santa Cruz como capital de la Isla»


A la salida de este último pueblo, nuestro guía cumpleañero nos presentó el peculiar monumento al Emigrante Canario, con el que, por razones obvias, nos sentimos inmediata e infinitamente identificados.  Se trata de una figura en bronce realizada por Fernando García Ramos (poeta y escultor – Santa Cruz de Tenerife, 1931) que representa a un joven saltando hacia el bravo mar del norte, con una maleta en la mano, dejando otras muchas maletas detrás de él, y llevando solo un enorme hueco en donde debió estar su corazón, los que (para mí), vienen a significar los recuerdos, la familia, la mujer, el amor, la vida que deja en su amada isla, cuando emprende aquella magnifica aventura de forjarse una vida nueva, más allá del mar, en tierras extrañas y lejanas. Este memorable monumento se construyó en la mitad del siglo XX, cuando la emigración a Venezuela, era casi la única salida que tenían los jóvenes canarios, para huir de la trágica postguerra y de la terrible dictadura española, lamentablemente hoy, deberíamos mudarlo para cualquier risco, o piedra de nuestras costas caribeñas.

Luego de Icod, la carretera continua a lo largo de la abrupta costa creada por la lava al enfriarse en las frías aguas del Océano Atlántico, dicha costa se alarga como si se tratara de una infinita anguila (de esas que se esconden entre sus charcos, piedras, y riscos). Y en cada curva, en cada garganta: un risco o peñón que termina en un “sereno charco” – resguardados de la bravura del océano por grandes peñascos incrustados en el mar, como si hubieran sido colocados por el mismo Guayota, el demonio que vive dentro de El Teide, y que les presentaremos en alguna de las siguientes entregas – que invita a relajarse y refrescarse de los más de 38° con que el Sol calienta en estas latitudes. Estos peñascos y charcos, me recordaron una vieja foto en blanco y negro de mi padre en su juventud, en la que aparece con su amigo Juan Gonzalez encaramados en uno de ellos (con la cual acompañamos este relato).

Juan Gonzalez sentado y Rodrigo Rodríguez parado

Al llegar a Buenavista del Norte, nos conseguimos con unos inmensos y verdes campos de golf, incrustados entre la montaña y el mar (los cuales deleitarían a Juan Carlos Otero y algunos otros amigos míos), y al final de ellos un mirador natural en donde se encuentra el restaurante El Burgado, allí nos detuvimos para: disfrutar de la vista de los inmensos acantilados que adornan estas costas, a refrescarnos con unas frías cañitas y a brindar por los cincuenta y siete años de nuestro baquiano. Al hablarnos al mesonero se le salió un “CHEVERE”, por lo que lo reconocimos como paisano, al indicárselo nos dijo que, en efecto, era un técnico superior universitario en electricidad, de los Valles del Tuy – Estado Miranda, y que hacían ya dos años, se había tenido que ir a Tenerife para trabajar de mesonero, en ese bello rincón, con asientos al aire libre, barra de piedras y menú marino. Luego cuando terminamos nuestras bebidas, y nos disponíamos a cancelar la cuenta, conocimos a la otra mesonera, una joven también coterránea que nos contó que, (al igual que le sucedió hace setenta años a mis padres, a mis tíos y a muchos otros isleños), se vio obligada a dejar todo lo que amaba, (y a todos los que amaba), para cambiar el ron por listan negro, el queso guayanés por el Majonero y el de tiras por el de cabras o el de ovejo, la Reinas Pepiadas por el Mojo Canario, el mango por el membrillo, el Joropo por la Isa, la arepa por el gofio, buscando una nueva vida más allá del mar.
El Baquiano cumpleañero en EL Burdago


Salimos y continuamos, nuestro recorrido hacia Punta de Teno, el extremo Occidental o Finisterre de Tenerife, no conocíamos esas costas ni de vista ni de trato, pero sí por crónicas y cuentos escuchados cientos o miles de veces en la cuna, en el carro, en la mesa o simplemente caminando con mi padre, por las playas del caribe; usando las palabras del poeta Joan Manuel a Lucia: ♪♫ No hay nada más bello, que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí, perdóname si hoy busco en la arena, esa luna llena que arañaba el mar♫♪, y por eso buscábamos en esas arenas negras y en ese mar bravío (que nunca habíamos tenido), al viejo Rodrigo (que habíamos perdido), con la seguridad de que él, muchas (pero muchísimas veces) las había recorrido, y se había bañado en ellas.   


No lo hicimos, pero pudimos haber parafraseado aquella famosa escena de CAMPO DE SUEÑOS:

-      ¿Es esto el cielo? – le preguntaría yo al Baquiano

-      No, es Tenerife – contestaría con candidez el cumpleañero


Jardin interno de Restaurante Brisas de Teno
Al regreso, Juani nos tenía preparada otra muy agradable sorpresa: para conmemorar su cumpleaños había elegido el restaurante BRISAS DE TENO, el bellísimo lugar de su amigo Fidel, ubicado en pleno Buenavista del Norte. El exterior del local, no hace honor de lo que encontramos adentro: un seductor y precioso jardín isleño, en donde el mismo Fidel nos brindó la más exquisita atención, al ofrecernos una inmejorable comida, regada con singulares y únicos caldos, (productos del gran trabajo y saber de viticultores, bodegueros y enólogos del archipiélago), probamos el bacalao encebollado, el queso asado y una carne a la plancha que estaba realmente tierna y sabrosa, torta de cumpleaños de postre, y finalmente un aguardiente de hierbas isleñas para la digestión: sin ninguna duda, una tarde para ser repetida.


Desiree y mi Tia Milagros
El almuerzo se alargó todo lo necesario, por lo que cuando salimos de Buenavista Norte ya estaba por entrar la noche. Nos dirigimos nuevamente al Valle de la Orotava, y en el camino contactamos telefónicamente a la amada prima Maribel, que nos esperaba en la casa de su madre cerca de El Hotel Taoro. Hacia allí nos dirigimos con la máxima velocidad que nos permitía aquel moderno TOYOTA HIBRIDO que ya les mencionamos en la entrega anterior, pero nuestro baquiano se perdió en su propio pueblo y tardamos un poco más de lo esperado en dar con la casa de la Tía Milagros, finalmente llegamos a la morada de la menor de las tres hermanas Martin, a la cual yo no veía desde hacía muchísimos años. Nos recibieron la querida prima – madridista de corazón: Hala Madrid y nada más – y la siempre entrañable tía menor, ambas nos brindaron: abrazos, besos, amapuches, largos cuentos, infinitas historias, hogar, familia, recuerdos, nostalgias, y un exquisito Vino Tinto de la Ribera del Duero. Y así disfrutando de la compañía de la “querida hermana de mi madre”, en aquel “hogar dulce hogar” en el que tantas veces se refugió y buscó descanso mi padre, terminamos aquel miércoles y segundo día en Tenerife. Cerca de la medianoche, Maribel nos llevó hasta el Hotel Marte, y nos despedimos de ella, acordando vernos el sábado muy temprano para juntos ir a saludar a la ♪♫ VIRGEN DE CANDELARIA, LA MAS BONITA, LA MAS MORENA♫♪  

Luego a acostarnos, mañana nos esperan Las Cañadas … … … … … …



Pterodáctilo Ancestral
22 de octubre 2018
día de Santa Cecilia, 90 onomástico de mi Madre









ESTA HISTORIA CONTINUARA... … …

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